Corro, luego existo.
Mi admiración por Murakami reside en su capacidad de causar reacciones emocionales en una narrativa sorprendentemente sencilla. Los acontecimientos sobrecogedores que padecen sus protagonistas se muestran en el universo del lector como si desde siempre hubieran estado ahí, pero a los que de pronto accedemos como si antes fuéramos ciegos.
Algunas veces las descripciones más simples evocan las sensaciones más complejas.
Del curioso tras bambalinas en la vida privada de un escritor, si nos hemos preguntado si en sus novelas o cuentos se escribe a sí mismo o a su entorno, definitivamente sus protagonistas experimentan su ficción en la misma épica con la que él experimenta su realidad.
“Los pensamientos que acuden a mi mente cuando corro se parecen a las nubes del cielo. Nubes de diversas formas y tamaños. Nubes que vienen y se van. Pero el cielo siempre es el cielo. Las nubes son meras invitadas. Algo que pasa de largo y se dispersa. Y sólo queda el cielo. El cielo es algo que, al tiempo que existe, no existe. Algo material y, a la vez, inmaterial. Y a nosotros no nos queda sino aceptar la existencia de ese inmenso recipiente tal cual es e intentar ir asimilándola.”
De qué hablo cuando hablo de correr es el diario de un corredor que resulta ser uno de los novelistas más importantes de nuestros días. La descripción, tan simple, de su propia experiencia de ser el dueño de un bar japonés que fumaba sesenta cigarros al día al convertirse en un corredor sorprendentemente comprometido y en un escritor de masas, expone una poética lograda sin poesía sino recurriendo a los más naturales misterios humanos.
El paralelismo entre la disciplina necesaria para el entrenamiento que quizás procure un maratón exitoso y el oficio del escritor son el argumento del libro, escrito en primera persona, entre traducciones y publicaciones propias.
“Creo que aquellos que aspiran a dedicarse a escribir novelas profesionalmente durante mucho tiempo tienen que ir desarrollando un sistema inmunitario propio que les permita hacer frente a esa peligroso (a veces incluso letal) toxina que anida en su cuerpo. De esta manera podrá ir procesando, correcta y eficazmente, una toxina cada vez más potente. En otras palabras: podrá ir creando historias cada vez más poderosas.”
Quizás una guía para escritores o corredores en acto o en potencia, quizás un texto de autoayuda, de superación personal, una lección de resistencia más que otra cosa, “a fuerza de experiencia”.
Sin embargo, no es este un libro de sueños hechos realidad, como sus personajes con un vacío en el espíritu, débiles y con limitaciones, “maldiciendo el mundo de vez en cuando”, para quienes el dolor es inevitable y el sufrimiento un elemento irremediable, “la vida es escencialmente injusta”, nos encontramos con un cúmulo de recuerdos que derivan en un anticlimax.
(Para mi, resulta una metáfora existencial ante la meta de un maratón en Nueva York.)
Elegía para un americano
Elegía para un americano es de una narrativa fascinante. Husvedt es algunas veces, mejor escritora que su esposo, Paul Auster. La composición lingüística es magnífica, enaltecedora y emocionante. Elije las palabras de una manera en la que parece que no podría expresarse mejor una idea para evocar reacciones sentimentales que acojan el entendimiento intelectual.
Un psiquiatra, su hermana Inga, su hija Sonia y su abuela Marit. Su vecina Miranda y su hija Eglantine, quien tiene un padre fotógrafo, Jeff Lane, extraño e inquietante.
La búsqueda del pasado de algunos personajes que no actúan pero que resuenan durante toda la historia como hilo conductor de la vida de los protagonistas, reaviva la más profunda curiosidad de un hombre por su presente. Los fantasmas de quienes murieron dejando un legado de cuestionamientos. Los misterios costumbristas que nos rodean son descritos por Siri Husvedt como exploración de la naturaleza humana desde la perspectiva del recuerdo y la importancia de su reinveción, irremediable y perpetua, de un terapeuta cuyos pacientes son analizados para exponernos locuras familiares.
“Y en las generaciones que nos han precedido y que ocupan el territorio de nuestra mente y viven envueltos en el silencio del viejo terruño, donde, como espectros pasajeros, nos hablan con voces tan bajas que apenas podemos oír lo que dicen.”
Admirablemente, la escritora se convierte en un perfecto psícólogo. Davidsen rastrea en los personajes de la historia los significados de sus palabras, del orden de éstas, de sus gestos y movimientos. Devela lo oculto en cada uno de ellos. Y a su vez nos cuenta sus historias a través de sus propios miedos y el eterno referente a su padre, a quien nunca terminará por desifrar.
La obra en sí misma es una larga sesión de terapia del mismo narrador, quien en primera persona describe su vida en Brooklyn, Nueva York.
Más allá de la sucesión de acontecimientos, tan cercanos y lejanos a nosotros en tanto que humanos, tan ficticios como reales, el juego analítico resulta encantador.
27 años de ser humano
Hace tanto tiempo que no posteo…
Lo lamento.
Los sueños se han hecho realidad. Los tiempos han necesariamente cambiado, son más rápidos, pues alientan modificaciones. Los rituales carecen de creencias que los mantengan. Se cumplen años. Se avejenta el universo.
27 años de ser humano, de encuentros y desencuentros que desbordan sentimientos.
¿Qué fue de los templos eternos? Qué imposibles las palabras. Qué lluviosas las miradas. Qué cercanas las causas. Pronto los efectos lo sustituirán todo, moriremos y renaceremos en quien tiene toda la vida por delante.
Antiguo Autómata Mexicano
Imaginarios
La literatura nos permite salir de nuestro mundo encapsulado por nuestros límites, de un espacio finito, un tiempo finito, posibilidades y capacidades restringidas, opiniones, creencias, perspectivas, costumbres, etc. Tomando en cuenta que los principios de solidaridad, de justicia y de protección están presentes en todas y cada una de las culturas del mundo en diferentes manifestaciones, y que el progreso social ha radicado a lo largo de la historia de la humanidad en la ampliación de los códigos éticos, de excluyentes a incluyentes, y que poco a poco han desaparecido los códigos originales impuestos al principio de las sociedades. La consecuencia a largo plazo de salir de nuestro mundo real a través de la literatura influirá en el progreso, en el desarrollo moral de la percepción
social de la libertad de la humanidad. La literatura planteada no como una revolución, sino como parte de la formación de sujetos críticos, reflexivos sobre su propia realidad e identidad.
Desencapsular nuestra cultura y aprender de otras es fundamental en el reajuste constante de los seres humanos con el mundo y los otros. La imaginación colectiva deberá poder acceder a nuevas formas de organización política, económica y social. La literatura alimenta una fase intermediaria, en la que los lectores imaginan, por ejemplo, que otros individuos no pertenecientes a su cultura, tribu, familia o comunidad, son también seres humanos con derechos idénticos a los suyos, hasta ahora exclusivos para unos o para otros. La antigua perspectiva se ve
amenazada por una nueva. La desencapsulación es imaginada y el respeto universal, por ejemplo, se concibe como una posibilidad. Es necesario echar a andar la imaginación para concebir situaciones que mejorarían las condiciones humanas reales. A través de lo simbólico es que imaginamos, trascendemos y creamos. La cultura es un movimiento de significados que generan y constituyen una identidad que cobra vida en la reproducción literaria y que se pone en riesgo en cada intercambio de productos que resultaron del trabajo de la alteración de la naturaleza.
La imaginación, sin embargo, es necesaria pero no es suficiente. La literatura juega un papel importante en la legitimación de las nuevas normas culturales. Lo que antes era inconcebible, ahora resulta una visión en una posibilidad deseada.
El resto del tiempo
Lo único que tengo, en medio de estiercol felino, son los restos del tiempo. Aquellas horas que aún no conocemos, que huelen mal. Tengo sueño. Tengo sueños.Vestigios de realidad. Tengo celos de la tranquilidad. Busco en la muerte la paz. Los días se llevan mi identidad. Los deseos, los recuerdos, el apego.
Eterno culto a la soledad. Muros inagotables de sentimientos incontenibles.
La espera en palabras. En historias ajenas, en envidias pasadas. Fatiga.
Muerte creciente. Evolución ficticia.
Caminos enfermos de sociedad.
“As We Enter” – Nas & Damian “Jr. Gong” Marley
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Antes
Dos años después, nada es como pensaba que sería. Lo liberador aterroriza. La fragilidad de la calma despierta por las noches asfixia. No hay bien, no hay mal, no hay más allá. Existimos inexplicablemente, sorprendentemente. Observo, el girar del amanecer al anochecer. Los días, que afortunadamente terminan. Las noches, que ofrecen constelaciones. Caemos cada vez más rápido, solos, la atracción del final que agradeceremos. La soledad es primero, luego, el acompañamiento, le miento, me miento.
El cielo se funde en el mar desde que el horizonte ha renunciado a su responsabilidad. Que mueran de una vez las estrellas agonizantes, que lloren en otro lugar. Cientos de miles de vientos que sobre nosotros murmullan secretos desde las alturas. Miradas que son caminadas por almas que extrañan.
“Crema dulce, clase media” de Juanito Cicerol
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del poeta y músico Juan Cicerol y los Primos del Norte
de Vale Verga Discos
Nacimiento
He venido caminando desde el cielo, que por la noche ha dado a luz al mar.
Son culpables las estrellas de coleccionar, una a una las lágrimas y juntarlas en un mismo lugar.
¿A dónde ha ido la melancolía?
¿Qué será de los humanos si les han robado el llorar?
Llora el mar de día. El día que la noche conquista. Llora de noche el mar. Llora inconsolablemente, por toda la humanidad.
López
“Cantar es hacer de la respiración un arte.”
“Dudo, siento, luego insisto: si un poema es cantado, ya es algo; si es escrito, ahí la lleva; y si llega a ser bailado… ¡ya la hizo! Hay versos que se sostienen en el aire. Esos mismos, difícilmente soportan hacer tierra.”
Jaime López en el prólogo de Corazón Minado de Pascual Reyes
Unbelievers
Nada es lo que parece. Nadie es quien pretende ser. Todos guardamos secretos, algunos que nos avergüenzan, otros que nos enorgullecen desde nuestras profundidades y que emergen a través de la seguridad que nos dan. Callamos y mentimos por omisión. Pecamos constantemente. Convenientemente.
La calma nos engaña, gracias.
Si hubiera sido verano el calor sería insoportable
Si hubiera sido verano el calor sería insoportable. Nuestros movimientos y pensamientos eran cada segundo más lentos. Víctimas del cansancio cedíamos al aletargamiento que nos conjuraba. La fatiga imperante en cada músculo, merecía nuestra resignación. Incluso el peso de los párpados era mayor que nuestra resistencia, la visión se entrecortaba y la imaginación se obligaba a trabajar.
De quedarse dormido se soñaba con ambientes desérticos donde la temperatura burla los grados centígrados de la realidad. Comenzaba a ver serpientes en cada abrir y cerrar de ojos, accesando a la verdad, al hecho de que ellas estaban ahí, todas esas horas o quizás días, ya no lo sé. Talvez fuera su decisión y entonces se revelaban ante mí. Aparecían sin precedentes y se escurrían silenciosamente por las orillas del techo donde nos encontrábamos.
El departamento de la colonia Cuauhtémoc estaba en el penúltimo piso, subíamos al techo a mirar la ciudad cada vez que padecíamos la angustiante necesidad de pretender que no pertenecemos, que somos desperfectos de la raza humana con el privilegio inestimable de observar a los demás como un científico investigador se relaciona con curiosos especímenes a través de un microscopio. Aquel medio día de Invierno decidimos en poca ropa que se adhería a nuestros cuerpos, que las alturas serían el escenario adecuado para el desapego urbano. Colocamos algunas mantas en el piso para dedicarle nuestra apreciación al cielo, sorprendentemente limpio y claro para la Ciudad de México.
El engaño del techo, que a su vez tiene como techo al cielo.
Nos situamos sobre la mundanidad, desde donde podemos contemplar la desigualdad infinita que enriquece y que castiga a la sociedad. Éramos sombras confrontantes a nuestra realidad. Fisgones de nosotros mismos. Desde el techo el mundo es un espejo. Ausentes y presentes al mismo tiempo.
Broken Bells – The High Road
Jamer Mercer (vocalista y guitarrista de The Shins) + Brian Burton “Danger Mouse” (Gnarls Barkley) = Broken Bells.
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Meursault
Un mes como este pero de 1960, Albert Camus murió en un accidente automovilístico a los 46 años.
Leí El Extranjero hace demasiado tiempo, ahora, en el aniversario número 50 de la muerte de su autor, extraño al encontrarlo en todos lados, el existencialimo literario que me llevó a estudiar filosofía.
La indiferencia, la no pertenencia, la ausencia de reglas, de apego y el rechazo de la herencia… moral, social.
La libertad.
Entonces, no sé por qué, algo se rompió dentro de mí. Me puse a gritar a voz en cuello y le insulté y le dije que no rogara y que más le valía arder que desaparecer. Le había tomado por el cuello de la sotana. Vaciaba sobre él todo el fondo de mi corazón con impulsos en que se mezclaban el gozo y la cólera. Parecía estar tan seguro, ¿no es cierto? Sin embargo, ninguna de sus certezas valía lo que un cabello de mujer. Ni siquiera estaba seguro de estar vivo, puesto que vivía como un muerto. Me parecía tener las manos vacías. Pero estaba seguro de mí, seguro de todo, más seguro que él, seguro de mi vida y de esta muerte que iba a llegar. Sí, no tenía más que esto. Pero, por lo menos, poseía esta verdad, tanto como ella me poseía a mí. Yo había tenido razón, tenía todavía razón, tenía siempre razón. Había vivido de tal manera y hubiera podido vivir de tal otra. Había hecho esto y no había hecho aquello. No había hecho tal cosa en tanto que había hecho esta otra. ¿Y después? Era como si durante toda la vida hubiese esperado este minuto… y esta brevísima alba en la que quedaría justificado. Nada, nada tenía importancia, y yo sabía bien por qué. También él sabía por qué. Desde lo hondo de mi porvenir, durante toda esta vida absurda que había llevado, subía hacia mí un soplo oscuro a través de los años que aún no habían llegado, y este soplo igualaba a su paso todo lo que me proponían entonces, en los años no más reales que los que estaba viviendo. ¡Qué me importaban la muerte de los otros, el amor de una madre! ¡Qué me importaban su Dios, las vidas que uno elige, los destinos que uno escoge, desde que un único destino debía de escogerme a mí y conmigo a millares de privilegiados que, como él, se decían hermanos míos! ¿Comprendía, comprendía pues? Todo el mundo era privilegiado. No había más que privilegiados. También a los otros los condenarían un día. También a él lo condenarían. ¿Qué importaba si acusado de una muerte lo ejecutaban por no haber llorado en el entierro de su madre? El perro de Salamano valía tanto como su mujer. La mujercita autómata era tan culpable como la parisiense que se había casado con Masson, o como María, que había deseado casarse conmigo. ¿Qué importaba que Raimundo fuese compañero mío tanto como Celeste, que valía más que él? ¿Qué importaba que María diese hoy su boca a un nuevo Meursault? Comprendía, pues, este Condenado, que desde lo hondo de mi porvenir… Me ahogaba gritando todo esto. Pero ya me quitaban al capellán de entre las manos y los guardianes me amenazaban. Sin embargo, él los calmó y me miró en silencio. Tenía los ojos llenos de lágrimas. Se volvió y desapareció.
Valentía
El día de mañana, viernes 22 de enero del 2010, se llevará acabo la primera versión de una iniciativa compartida para hacer fiestas en donde las posibilidades del lugar en el que se realiza, permitan diferentes actividades musicales, educativas, artísticas, cinematográficas, etc… simultáneamente.
La sede de esta ocasión es una casa ubicada en Patriotismo esquina con Eje 5: Cerrada de San Antonio #6. Callecita pegada a un local llamado Burger King. Desde Patriotismo se entra por el estacionamiento de Burger King. Para ver el mapa correspondiente pique usted aquí: aquí.
El acontecimiento, de título Valentía, abre sus puertas a las 20:20hrs (hasta que se vaya el último, pues un espacio se ocupa y se desocupa) y presenta en sus habitaciones, los siguientes numeritos:
En la selección musical:
*Elvis (yo mera)
*Lats (si, Lats)
*Juaca La Loca (calocacaloca@gmail.com)
*Emiliano Funkcha (Rocha en realidad)
En las charlas desorganizadas:
*Mauricio Marcín Álvarez: al tornar mesas, hablará disfrazado del Dr. Simi
*Avril Rivero de “THE DONKEY SANCTUARY MÉXICO 1984-2010:
25 AÑOS TRABAJANDO POR EL BIENESTAR DEL BURRO EN MÉXICO”
*Eduardo Buenrostro: sobre las palomas mensajeras.
*Taniel Morales: un tema que le desagrade
*Wenceslao Bruciaga: la teoría QUEER desde EL periodista mas DRAMAtico y “”polémico”.
*Nelly Cesar Marín: …..en donde la norma social imperativa sea comportarse obligatoriamente como un perro (can) …ya que cuento con una larga trayectoria de hacerla de perro.
*Elvira R. Liceaga: cuenta-cuentos (mi identidad secreta)
*Emiliano Rocha: sobre aquellos que residen del otro lado del muro. El Muro del Sahara perhaps.
*Cristián Bredée: La industria de juguete en México no murió sino se convirtió en la Teoría Naranja.
Y t o d a l a d e m á s g e n t e q u e h a b l e.
En la música en vivo:
*Los Drama Queers: http://www.myspace.com/losdramaqueers (descarguen gratuitamente la gran “Make Yourself A Clown”)
*LÁZARO VALIENTE: http://www.myspace.com/lazarovaliente (acto en vivo que este humilde blog recomienda ampliamente: para ver a Lázaro Valiente en Cuba: aquí. Para ver a Lázaro Valiente en NYC: aquí.)
La entrada cuesta $50. Lleven vuestras bebidas, licores y adicciones.
Habrá cuarto de lectura para los lectores, en acto o en potencia.
Habrá colecta de artículos para Haití.
Los acentos son cortesía de la casa.
Muros de libertad
Busco un paisaje que salve la artificialidad, de clima ritual y ecos abismales. De sentimientos incontenibles, victoriosos ante la razón raciozinante. El lugar impecable para el acontecimiento de biografías anónimas, que desposeeremos en la identificación. Con la tranquilidad necesaria para asesinar ídolos, superar su muerte y entender la creencia sensiblemente. Más allá de la simbología, experimentar la divinidad. Abstracción teológica.
Donde los espejos revelen pensamientos y los sueños, como fenómenos naturales, desprendan realidades.
Para jugar con las ideas inhaprensibles y burlar la conciencia.
Recuperemos la identidad a través de la nostalgia. Celebremos el miedo histórico con la ruptura social.
Ocultémonos a las responsabilidades neoliberales, que el cielo y el infierno son simétricos.
El último café del Universo
En el centro de la Habana hay un pequeño café llamado El último café del Universo. Ahí estaré a las tres del martes. Llevaré puesto un vestido azul color de mar, sin zapatos.
El se sentó en la mesa. Estaba muy nervioso. Ella tardaría un poco en llegar. El café de aquella ciudad en aquel barrio del fin del mundo parecía inspirado en los lugares de reunión de los Coefficients a principios del siglo pasado en Londres. Un lugar elegante pero sin egos intelectuales en la atmósfera. Vestigios del esplendor cubano. Él no sabía qué hacer, cómo esperar, jugaba con sus manos en la mesa mientras un hueco falso en el estómago le recriminaba. Registraba con la mirada el lugar. La decoración minimizaba el barroco de antaño con ornamentos modernos. Excepto porque en todo el lugar no había ni un sólo foco, estaba repleto de velas de diferentes formas en una variedad de contenedores de vidrio y latón. El techo estaba pintado por completo como un mural, lo hacía parecer más bajo que alto. Estaba lleno de personajes un tanto mal hechos que daban la sensación de que cualquiera podría hacerlos; pensándolo bien se trataba de un hermoso lugar en el que los clientes podrían subirse a un banquito para aportar a la obra comunal que tenían por techo. El ambiente europeo contrastaba con la vista a través de las generosas ventanas, una plaza vetusta donde alguna vez cientos de parejas habrían bailado son cubano hasta el amanecer.
El tiempo dejó de correr. No había nadie, no se percibía ningún ruido, ningún movimiento. De pronto se encontraba en una suerte de museo donde él se ubicaba como una antigüedad entre todas las demás. En el fin del mundo los acontecimientos suceden más allá del tiempo. El pasado es un vago recuerdo y el futuro no está en los ideales. Asombrosamente todo comienza de nuevo.








