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	<description>Por Elvis</description>
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		<title>Sangre en el ojo, de Lina Meruane</title>
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		<pubDate>Wed, 16 May 2012 18:14:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Elvis</dc:creator>
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		<description><![CDATA[“…y me metió la lengua por la oreja y los labios aunque no se atrevió a lamerme los ojos enfermos cuando se lo pedí, tuvo miedo quizá o quizá tuvo asco, y en vez me mordió los pezones que eran los ojos abiertos de mi pecho, y para entonces también yo había acabado de despertar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>“…y me metió la lengua por la oreja y los labios aunque no se atrevió a lamerme los ojos enfermos cuando se lo pedí, tuvo miedo quizá o quizá tuvo asco, y en vez me mordió los pezones que eran los ojos abiertos de mi pecho, y para entonces también yo había acabado de despertar y lo forcé de vuelta sobre la cama olvidándome de todos mis dolores y, le besé el comienzo de los muslos, entre las piernas que olían a humedad y a encierro, y me metí en la boca la punta de su cuerpo como si fuera eso lo que más me exitaba aunque no era eso exactamente, no eso sino el saber que mi lengua se metía debajo de un grueso párpado de piel rugosa y secreta, saber que dentro de ese párpado estaba ese ojo ciego, redondo y suave de Ignacio, entregándose, poniéndose tenso en mi lengua hasta que derramó una lágrima, en espasmos, en mi boca.”</p>
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		<title>Pale Skin de Dolores Castro</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 16:21:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Elvis</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Skin of stones, secret of its paleness: through each pore the shadow falls until it can no longer fall. &#160; Del nuevo número de Whashington Square.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Skin of stones,</p>
<p>secret of its paleness:</p>
<p>through each pore</p>
<p>the shadow</p>
<p>falls</p>
<p>until it can no longer fall.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Del nuevo número de <a title="Washington Square Review" href="http://washingtonsquarereview.com/">Whashington Square</a>.</p>
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		<title>La experiencia literaria, de Alfonso Reyes</title>
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		<pubDate>Wed, 02 May 2012 01:07:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Elvis</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;En suma: que unas palabras crean, otras ni crean ni destruyen, y otras destruyen a fuerza del mucho crear. El vínculo del derecho formulario sólo se produce cuando se enuncian bien las cosas: ni más allá, ni más acá.&#8221;]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&#8220;En suma: que unas palabras crean, otras ni crean ni destruyen, y otras destruyen a fuerza del mucho crear. El vínculo del derecho formulario sólo se produce cuando se enuncian bien las cosas: ni más allá, ni más acá.&#8221;</p>
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		<title>Coachella 2012</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Apr 2012 17:21:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Elvis</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[El primer día de la segunda versión Coachella, que por cierto se rumora es la última vez que se lleva acabo en esta locación, fue un día por demás caluroso. Al parecer, la cantidad de asistentes es una tercera parte menor a la del fin de semana pasado, lo cual, sinceramente lo hace más tolerable. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El primer día de la segunda versión Coachella, que por cierto se rumora es la última vez que se lleva acabo en esta locación, fue un día por demás caluroso. Al parecer, la cantidad de asistentes es una tercera parte menor a la del fin de semana pasado, lo cual, sinceramente lo hace más tolerable. Da un poco la sensación de que los organizadores más que aprovechar el éxito del festival para engrandecerlo al duplicarlo, hicieron una réplica ilegítima. Hay algo de Coachella que no está en este Coachella; como si el festival verdadero ya hubiese sucedido, registrado por todo el planeta entre asistentes y transmisión en línea y quienes sin éxito, tratamos de no enterarnos de los hechos como si estuviéramos en un festival en otras coordenadas de una realidad alterna.</p>
<p>Personalmente, me encanta, si me permiten el disparate. En el momento en que aparece John Fogerty en el escenario de los Black Keys, quienes se merecen el tamaño de las letras que ocupan en el cartel, el desfase fue más claro y el privilegio más sentimental. Tal vez nadie lo sepa y el siguiente fin de semana todo vuelva a acontecer.</p>
<p><a href="http://www.shubidubi.net/wp-content/uploads/2012/04/IMG_9967_CFC.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-2657" title="IMG_9967_CFC" src="http://www.shubidubi.net/wp-content/uploads/2012/04/IMG_9967_CFC-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" /></a></p>
<p>Antes, el concierto de Pulp fue maravilloso. Jarvis Cocker es un hombre al frente de un grupo, tan elegante, tan carismático y tan honesto, que más allá de que sea un gran cantante o no, es un eslabón que por muchos años estuvo un poco perdido en los mejores panoramas del mundo y cuya recuperación me parece importantísima para estos años. Puro hit, desde luego, abrieron con ‘Do You Remember the First Time?’ y cerraron con ‘Common People’. Fue el último concierto de su gira por Estados Unidos. Confién en mi, a pesar de mis palabras, y vendan su alma al diablo para verlos la próxima semana en la Ciudad de México.</p>
<p>Madness, nos regaló un “es bueno volver a México” en pleno acto. Una bandera mexicana hondeaba entre el no mucho público que los veía pero que bailaba y gritaba como no creo haberlo visto en otro acto. Abrieron, siempre fieles, con su versión de ‘One Step Beyond’ y cerraron con ‘Forever Young’, ‘Our House’ y ‘It Must Be Love’. Perdón por la cursilería, pero como dice Teleradio Donoso, éramos todos felices.</p>
<p>Los Arctic Monkeys, lo hacen ya muy bien, más les vale porque ya están grandecitos, nunca han sido uno de los grupos favoritos de éste otro lado, pero la audiencia de Coachella, aunque ha evolucionado hacia la inexpresividad, los recibió decentemente, con la plancha frente al escenario principal a la mitad.</p>
<p>Así, a grandes rasgos, el primer día de Coachella en su versión irreal.</p>
<p>Aquí mis reseñitas diarias y completas del festival: <a title="aquí." href="http://www.indierocks.mx/2012/04/coachella-2012-dia-1/" target="_blank">aquí</a> y <a title="aquí." href="http://www.indierocks.mx/2012/04/coachella-2012-dia-3/" target="_blank">aquí</a>.</p>
<p>Foto de <a title="Cynthia Flores" href="https://twitter.com/#%21/cyncherryflores" target="_blank">Cynthia Flores</a>.</p>
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		<title>Trac trac trac</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Apr 2012 16:38:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Elvis</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hay tres mujeres en la sala. La menor y la mediana están en posición fetal en un sillón alargado. Los dedos de los pies descalzos de una, tocan ligeramente la cabeza de la otra. La grande ocupa otro sillón, también a cuadros. En el terreno a dos casas de distancia, un hombre montado en un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hay tres mujeres en la sala. La menor y la mediana están en posición fetal en un sillón alargado. Los dedos de los pies descalzos de una, tocan ligeramente la cabeza de la otra. La grande ocupa otro sillón, también a cuadros. En el terreno a dos casas de distancia, un hombre montado en un instrumento perfora el piso. La mediana llegó la noche anterior. La menor tiene celos de la mediana, porque se fue hace mucho tiempo y en sus cartas describía una ciudad rodeada por el agua. La mayor se ha dedicado a cuidar de la menor, que algunas veces sueña que vuela en un avión al que se le cae el piso y su cuerpo empieza a contraerse durante minutos hasta que su inconsciente abandona el sueño; entonces la menor parece volver a dormir con tranquilidad. La mediana lleva mucho dinero guardado en los bolsillos de su falda. A la mayor, esa casa fue lo único que le dejaron sus padres cuando cruzaron al otro lado. A la mañana siguiente, Tuve la pesadilla, dice la menor a la mayor y a la mediana si también está en casa. La mayor se alimenta de vodka y cigarros, más baratos que la comida. La mediana envió postales desde las saudades. Trac trac trac trac trac trac trac trac trac, perfora el piso. La mayor estuvo enamorada de un hombre español que le dio dos hijas y se las llevó. La mediana también fuma. La comida es para la menor. A la menor el doctor le extrajo las neuronas que contraen su cuerpo cuando tiene la pesadilla pero aún tiene la pesadilla. El primer trabajo de la mediana fue alimentar las serpientes de un zoológico ubicado en lo alto de un bosque a donde iba la burguesía a hacer camping. Depositaba conejos vivos en un cajón de metal mientras las serpientes lamían intermitente el cristal que las separaba de ella. La mayor cruzó el océano para encontrar sin éxito al español. Cuando el doctor le tocaba con un aparato una parte de la cabeza, la menor recordaba, como si lo hubiese vivido unos minutos antes, la primera vez que entró al túnel. La mediana, trac trac trac trac trac trac trac, quisiera saber cuánto tiempo pasará antes de que se le acabe la salud a la menor. Son las doce del día. Un conejo por la mañana. Ese día su madre la llevó a una heladería de mesas y taburetes que tenía las paredes pintadas de color verde menta. Le permitió ordenar dos bolas de helado, una de coco, otra de chocochips, el dependiente dejó caer chocolate caliente que al contacto con las bolas se endureció y algunas chispas de muchos colores esparcidas por arriba. La mayor tiene los brazos cruzados sobre el pecho, cada una de sus manos cubre un seno para no perderse lo que le queda de mujer. ¿Qué crees que vamos a hacer hoy? Vamos a un lugar en donde unos hombres y mujeres vestidos de blanco te van a invitar a entrar a un juego que se llama el túnel. ¿Sabes que es un túnel? En España las personas hablaban diferente, abusaban de varias letras y seguían una palabra tras otra a una velocidad que las asfixiaba. Un conejo por la noche. Trac trac trac trac trac trac trac trac trac trac. ¿Por qué regresaste?, pregunta la mayor a la mediana. El túnel era un lugar como del futuro en el que la menor jugaba a las estatuas de marfil. Su madre cuidaba de su vestido, sus zapatos y su bolsa con todos sus cosméticos mientras ella vestía una bata como del futuro. De donde viene la mediana, las personas cruzan de un terreno a otro caminando puentes; los que van hacia un lado nunca se encuentran con los que van en sentido contrario. En España trataban a la mayor como a una criolla ingenua, con su piel oscura, incorregible, sandalias y dioses improbables. Los ojos claros la rechazaban con o sin mirarla. Un conejo por la mañana. La mayor preguntaba en una y otra oficina atendida por hombres con bigote, por sus hijas. Cuando el doctor le tocaba con el mismo aparato otra parte de la cabeza, la menor recordaba a su abuelo escuchando un programa de radio. Un programa conducido por dos voces masculinas. El abuelo, alto, delgado y sin pelo, se sentaba todas las tardes en punto de las siete en un sillón reclinable de cuero café; en la mesita lo acompañaba un pequeño vaso de cristal con un líquido que parecía miel. Cuando no había conejos en el mercado, la mediana robaba ratones de la sección de roedores. Trac trac trac trac trac trac trac trac trac trac trac trac. Una vez compró gatos recién nacidos. El cuerpo de la menor empieza a temblar. La mayor protege con las manos, sus senos. Mientras el abuelo escuchaba la radio, nadie podía hacer ningún ruido aunque pareciera que estaba dormido. Ante cualquier movimiento, abría sistemáticamente el ojo izquierdo, sólo lo suficiente para ordenar silencio. La mediana estudió la primaria en una escuela a las afueras de la ciudad. Era la más alta del salón. En los baños de la escuela primaria, la compañera de pupitre de la mediana le escribía mensajes en papeles que arrancaba de su cuaderno. Un día la mayor vio a sus dos hijas caminar por la calle tomadas de la mano de otra mujer; una mujer hermosa, joven, blanca como los españoles, que hablaba como los españoles y caminaba como los españoles. En el programa de radio ponían música que no tenía palabras. Un gatito por la mañana. La mujer española llevaba lentes oscuros, las hijas también. La mediana no sabe qué responder cuando la mayor le pregunta por qué regresó. Las hijas llevaban vestidos de encaje iguales. Constantemente, la mediana soñaba con incontables serpientes amarillas que alfombraban su habitación y trepaban a su cama hasta cobijarla. La mayor vagó por las calles perdidas en los barrios perdidos en las ciudades perdidas en los países al otro lado del océano. La mediana levantaba la mano para pedir permiso para ir al baño. El abuelo de la menor llegaba de trabajar, colocaba su sombrero y su bastón en el perchero, daba unos pasos que retumbaban mientras se aflojaba la corbata y colocaba la mano derecha sobre el radio. Una pareja de gitanos adoptó a la mayor, le dio de comer frijoles de lata y agua a cambio de que remendara cortinas para vender. Si el radio estaba caliente, alguien lo había prendido sin su permiso; si el radio estaba frío, comerían todos tranquilos. La citaba en el baño, en el último de los excusados. Después de unos minutos la compañera hacía lo mismo. La primera en llegar al baño se subía al excusado para que pareciera que desocupado. La segunda cerraba con seguro, levantaba la falda de la mediana y metía su mano por dentro del calzón. Trac trac trac trac trac trac trac trac. No le puedes decir a nadie. La casa de al lado no tiene cristales en las ventanas. La menor lleva puestas unas medias blancas. Algunas veces las niñas del salón pretendían que la mediana no existía. Esas veces la mediana pasaba el recreo en el baño. La menor parpadea hasta abrir los ojos. Las ventanas de la sala están cubiertas de polvo. Tuve la pesadilla pero en blanco y negro, dice la menor.</p>
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		<title>193 Dean St.</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Jan 2012 21:39:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Elvis</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mañana toca bañarse porque vamos a recibir a una persona más. Tenemos que estar a las seis de la tarde en la cocina. Esta noche descansamos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>
<p>Mañana toca bañarse porque vamos a recibir a una persona más.</p>
<p>Tenemos que estar a las seis de la tarde en la cocina.</p>
<p>Esta noche descansamos.</p>
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		<title>Yonder</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Dec 2011 21:12:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Elvis</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Comienzo a encariñarme con el limbo, esa dimensión imposible de compartir, no digamos describir, que se vive en un sitio perteneciendo a algún otro lugar, que probablemente no existe. No estar aquí, no estar allá, nada que cualquiera desterritorializado no padezca o aprenda a disfrutar. Escribo ahora desde la Ciudad de México, desde casa de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Comienzo a encariñarme con el limbo, esa dimensión imposible de compartir, no digamos describir, que se vive en un sitio perteneciendo a algún otro lugar, que probablemente no existe. No estar aquí, no estar allá, nada que cualquiera desterritorializado no padezca o aprenda a disfrutar. Escribo ahora desde la Ciudad de México, desde casa de mis padres, donde no vivo hace más de siete años pero que imagino cuando estoy lejos y me recuerdo que yo no soy de ahí. Arrastrando una maleta por Manhattan pensaba desde un largo lapso de felicidad pura e inocente, en que incluso las más profundas depresiones y la más oscura soledad, han sido interesantes. Ahora aquí, reconociendo y desconociéndome al mismo tiempo, observando mi relación con las personas y los objetos que me rodearon hasta hace año y medio, me pregunto cuál es la otredad. Me acostumbré a andar sin la seguridad del pasado, a la descomposición, a mi propia ausencia pero ahora no cómo no ser sin perderme en la incredulidad.</p>
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		<title>Memo</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Nov 2011 14:09:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Elvis</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En el parque del arco plagiado, con la fuente redonda donde los turistas se remojan en verano, escondí en un hueco de tierra, un poco de marihuana mexicana que encontré en un libro que traía en la maleta. En dos años trataré de encontrarla.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En el parque del arco plagiado, con la fuente redonda donde los turistas se remojan en verano, escondí en un hueco de tierra, un poco de marihuana mexicana que encontré en un libro que traía en la maleta. En dos años trataré de encontrarla.</p>
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		<title>El Último Encuentro de Sándor Márai</title>
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		<pubDate>Thu, 20 Oct 2011 05:16:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Elvis</dc:creator>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;Uno se acuerda del principio con más precisión cuando se acerca el final.&#8221; Lo de Sándor Márai, como lo de tantos escritores emigrantes, es la soledad; basta con leer sus diarios para tejer correspondencias entre los protagonistas de esta pequeña novela y sus reflexiones personales, que ahora como documentos históricos, registran el deambular desde el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&#8220;Uno se acuerda del principio con más precisión cuando se acerca el final.&#8221;</p>
<p>Lo de Sándor Márai, como lo de tantos escritores emigrantes, es la soledad; basta con leer sus diarios para tejer correspondencias entre los protagonistas de esta pequeña novela y sus reflexiones personales, que ahora como documentos históricos, registran el deambular desde el aislamiento al suicidio, en una insondable oscuridad un día de enero 1989 en San Diego, California.</p>
<p>Antes de la renunciar a la vida, publicó sin éxito, esta historia como A la luz de los candelabros, un título mucho más caprichoso, que el que edita hace varios años Salamandra. La historia se nos presenta en retrospectiva, late en su recuperación del pasado una desesperante búsqueda por el sentido a través de la mirada cruel, de quien se asoma a sí mismo con la cobardía que el paso del tiempo le confiere, desde la resignación a la que sólo se tiene derecho después de años de aislamiento voluntario. El vertigo ajeno que se experimenta al leer el registro de los últimos años del autor, coincide con el destino al que se rinden estos dos personajes que ante la muerte, han de encontrarse una última vez. Se lee un drama que sufre la pérdida de la inocencia en una clacisimo de fuertes y débiles, en el que laten creencias de lucidez que sólo un autor que ha padecido el exilio por sí mismo, puede representar en una novela sobre el abandono y sus lúgubres consecuencias.</p>
<p>&#8220;La soledad es un lugar lleno de secretos&#8230; Uno vive bajo un orden severo, y de repente, se vuelve loco&#8230; Y un día lo dejamos todo y echamos a correr, con un arma en la mano o sin ella, y sin arma es quizás más peligroso. Empieza una carrera por el mundo, con los ojos fijos en la nada&#8230; Vivir respetando un rito pagano y mundano, como un monje pero sin fe.&#8221;</p>
<p>El último encuentro acontece exactamente cuarenta y un años con cuarenta y tres días, entre dos personajes de la Hungría de los castillos con salones al estilo francés imperial, carruajes e institutrizes, que escenifica un relato que problematiza los límites de las relaciones humanas a partir de la amistad, la entrega, la fidelidad y el amor enmarcado en una dolor que no perdona.</p>
<p>&#8220;Las relaciones basadas en la simpatía que he visto nacer y desarrollarse entre los seres humanos han terminado ahogándose invariablemente en los cenegales de la egolatría y de la vanidad.&#8221;</p>
<p>Es una narración elegante, propia de la época en la que se lleva acabo, correspondiente a la caballerosidad que distingue a sus protagonistas: Henri y Konrad. Se conocen en la Academia Militar, condiciones específicas para medrarse una relación que el autor se ocupa de detallar con una precisión sorprendente, considerando que la profundidad de las relaciones humanas está generalmente, más allá de las palabras. Un general imperial, su mejor amigo, la amistad que los esclavizará a lo largo de años en los que permanece el misterio de una traición, que admirablemente, Márai confecciona de tal manera que la expectativa del último encuentro, se resuelve insospechadamente.<br />
El sobre salto de las últimas páginas, en las que como pocas veces, se vislumbran los matices que diferencian a la verdad de la realidad, es donde el lector agradecerá la calma que antecede, el paseo por la inspección de la naturaleza humana que ama a través de sus defectos, que a pesar de sí misma alcanza conexiones con otros seres humanos, en algunos párrafos envidiables. El final, insisto, es verdaderamente inteligente.</p>
<p>El último encuentro es una entrada a la literatura húngara de principios del siglo pasado, de un antifascista sobreviviente a la Segunda Guerra Mundial y culpable de más de cuarenta novelas. &#8220;Creo que uno no puede cambiar de patria ni una sola vez&#8221;. Sólo un escritor que no piensa volver a su país, Márai salió de Hungría en 1948, que encuentra más allá de las fronteras un refugio para su miseria, puede hacer hablar con tal autoridad a dos hombres que pueden percibir la muerte sin temerle, porque sólo esperan. El inminente trastorno del exilio, porque todo exilio es huida, fermentan la melancolía en el último encuentro, la fragilidad de la historia que a éste precede.</p>
<p>No podría yo, estimado visitante que me hace el favor, no decirle que en algunos puntos y comas, esta obra peca de sentimentalista, sin embargo, éste es el temperamento de la historia, le apostaría que se trata de las propiedades de un contexto centroeuropeo que por más ostentoso que llegase a parecernos en pleno siglo xxi, sin la menor tradición absoluta desarreglando nuestras perspectivas, hemos de juzgar la pieza mientras pende de un clavo al centro de una pared blanca que simula la nada. Es, entonces, probable que no estemos siendo capaces de renunciar a nuestra prejuiciosa modernidad, violando determinantemente el acuerdo autor-lector.</p>
<p>&#8220;El poder humano siempre conlleva un ligero desprecio, apenas perceptible, hacia aquellos a quienes dominamos. Solamente somos capaces de ejercer el poder sobre las almas humanas si conocemos a quienes se ven obligados a someterse a nosotros, si los comprendemos y si los despreciamos con muchísimo tacto.&#8221;</p>
<p>¿Qué es el ser humano sino el contraste entre sus ilusiones y posibilidades? Si la literatura es siempre más que literatura, esta novela es, primero en tercera persona, después en diálogo, una mirada a la búsqueda de la verdad, a las antiguas usanzas de la filosofía.<br />
Una traición, la eliminación de todo lo que juntos han construido, la posibilidad de un hombre de matar por dentro a otro sólo se da en condiciones de profunda amistad. La decisión de hacerlo, cuando se trata de una felicidad por otra, es la historia de la humanidad.<br />
Si el efecto, es el aquí conjurado, lea usted también: Confesiones de un burgués.</p>
<p>El último encuentro<br />
Sándor Márai<br />
Ed. Salamandra<br />
188 páginas.</p>
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		<title>Lecturillas</title>
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		<pubDate>Wed, 19 Oct 2011 08:52:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Elvis</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://www.reforma.com/cultura/articulo/626/1250964/" title="PH" target="_blank">aquí</a> se puede leer la entrevista que tuve la suerte de hacer a Peter Hook para El Ángel del Reforma. </p>
<p>Y por <a href="http://newsweek.mx/index.php/Newsbeast/valeria-luiselli-y-la-reinvencion-perpetua.html" title="Entrevista Luiselli" target="_blank">aquí</a> la entrevista a Valeria Luiselli, que ha recientemente publicado su primera obra de ficción a tan pocos años en este sucio mundo en el que todos necesitamos historias y afortunadamente hay personas con el talento como el de ella para contarlas. </p>
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