Archive for the ‘Libros’ Category

El Último Encuentro de Sándor Márai

Miércoles, octubre 19th, 2011

“Uno se acuerda del principio con más precisión cuando se acerca el final.”

Lo de Sándor Márai, como lo de tantos escritores emigrantes, es la soledad; basta con leer sus diarios para tejer correspondencias entre los protagonistas de esta pequeña novela y sus reflexiones personales, que ahora como documentos históricos, registran el deambular desde el aislamiento al suicidio, en una insondable oscuridad un día de enero 1989 en San Diego, California.

Antes de la renunciar a la vida, publicó sin éxito, esta historia como A la luz de los candelabros, un título mucho más caprichoso, que el que edita hace varios años Salamandra. La historia se nos presenta en retrospectiva, late en su recuperación del pasado una desesperante búsqueda por el sentido a través de la mirada cruel, de quien se asoma a sí mismo con la cobardía que el paso del tiempo le confiere, desde la resignación a la que sólo se tiene derecho después de años de aislamiento voluntario. El vertigo ajeno que se experimenta al leer el registro de los últimos años del autor, coincide con el destino al que se rinden estos dos personajes que ante la muerte, han de encontrarse una última vez. Se lee un drama que sufre la pérdida de la inocencia en una clacisimo de fuertes y débiles, en el que laten creencias de lucidez que sólo un autor que ha padecido el exilio por sí mismo, puede representar en una novela sobre el abandono y sus lúgubres consecuencias.

“La soledad es un lugar lleno de secretos… Uno vive bajo un orden severo, y de repente, se vuelve loco… Y un día lo dejamos todo y echamos a correr, con un arma en la mano o sin ella, y sin arma es quizás más peligroso. Empieza una carrera por el mundo, con los ojos fijos en la nada… Vivir respetando un rito pagano y mundano, como un monje pero sin fe.”

El último encuentro acontece exactamente cuarenta y un años con cuarenta y tres días, entre dos personajes de la Hungría de los castillos con salones al estilo francés imperial, carruajes e institutrizes, que escenifica un relato que problematiza los límites de las relaciones humanas a partir de la amistad, la entrega, la fidelidad y el amor enmarcado en una dolor que no perdona.

“Las relaciones basadas en la simpatía que he visto nacer y desarrollarse entre los seres humanos han terminado ahogándose invariablemente en los cenegales de la egolatría y de la vanidad.”

Es una narración elegante, propia de la época en la que se lleva acabo, correspondiente a la caballerosidad que distingue a sus protagonistas: Henri y Konrad. Se conocen en la Academia Militar, condiciones específicas para medrarse una relación que el autor se ocupa de detallar con una precisión sorprendente, considerando que la profundidad de las relaciones humanas está generalmente, más allá de las palabras. Un general imperial, su mejor amigo, la amistad que los esclavizará a lo largo de años en los que permanece el misterio de una traición, que admirablemente, Márai confecciona de tal manera que la expectativa del último encuentro, se resuelve insospechadamente.
El sobre salto de las últimas páginas, en las que como pocas veces, se vislumbran los matices que diferencian a la verdad de la realidad, es donde el lector agradecerá la calma que antecede, el paseo por la inspección de la naturaleza humana que ama a través de sus defectos, que a pesar de sí misma alcanza conexiones con otros seres humanos, en algunos párrafos envidiables. El final, insisto, es verdaderamente inteligente.

El último encuentro es una entrada a la literatura húngara de principios del siglo pasado, de un antifascista sobreviviente a la Segunda Guerra Mundial y culpable de más de cuarenta novelas. “Creo que uno no puede cambiar de patria ni una sola vez”. Sólo un escritor que no piensa volver a su país, Márai salió de Hungría en 1948, que encuentra más allá de las fronteras un refugio para su miseria, puede hacer hablar con tal autoridad a dos hombres que pueden percibir la muerte sin temerle, porque sólo esperan. El inminente trastorno del exilio, porque todo exilio es huida, fermentan la melancolía en el último encuentro, la fragilidad de la historia que a éste precede.

No podría yo, estimado visitante que me hace el favor, no decirle que en algunos puntos y comas, esta obra peca de sentimentalista, sin embargo, éste es el temperamento de la historia, le apostaría que se trata de las propiedades de un contexto centroeuropeo que por más ostentoso que llegase a parecernos en pleno siglo xxi, sin la menor tradición absoluta desarreglando nuestras perspectivas, hemos de juzgar la pieza mientras pende de un clavo al centro de una pared blanca que simula la nada. Es, entonces, probable que no estemos siendo capaces de renunciar a nuestra prejuiciosa modernidad, violando determinantemente el acuerdo autor-lector.

“El poder humano siempre conlleva un ligero desprecio, apenas perceptible, hacia aquellos a quienes dominamos. Solamente somos capaces de ejercer el poder sobre las almas humanas si conocemos a quienes se ven obligados a someterse a nosotros, si los comprendemos y si los despreciamos con muchísimo tacto.”

¿Qué es el ser humano sino el contraste entre sus ilusiones y posibilidades? Si la literatura es siempre más que literatura, esta novela es, primero en tercera persona, después en diálogo, una mirada a la búsqueda de la verdad, a las antiguas usanzas de la filosofía.
Una traición, la eliminación de todo lo que juntos han construido, la posibilidad de un hombre de matar por dentro a otro sólo se da en condiciones de profunda amistad. La decisión de hacerlo, cuando se trata de una felicidad por otra, es la historia de la humanidad.
Si el efecto, es el aquí conjurado, lea usted también: Confesiones de un burgués.

El último encuentro
Sándor Márai
Ed. Salamandra
188 páginas.

Rituales

Lunes, marzo 21st, 2011

Escribo este post desde las alturas. Literalmente, me encuentro en el cielo, al interior de un avión propiedad de una de aquellas líneas aéreas para las que los alimentos al pasajero de clase turista son recuerdos de otros tiempos de gloria económica.

Sin embargo, desde la fila 10 asiento D, puedo ver perfectamente el servicio de lujo en la primera clase, pues nos divide desvergonzadamente nada más que una cortina de plástico transparente que la desmitifica.

Leo los diarios de Sándor Márai para la case de Antonio Muñoz Molina, a los que debí de haberme dedicado durante las vacaciones quizá en vez de viajar a Austin, Texas para cubrir SXSW a beneficio de mi humilde programa de radio neoyorkino.

Los diarios de Sándor Márai tienen al parecer dos ediciones, una que registra de 1973 a 1983, año en el cual la que escribe nació, y la segunda parta, que yo estoy leyendo, escrita desde enero de 1984 hasta 1989. En los meses de mayo y junio da fé de estar revisando la primera parte para su publicación, para ese entonces, hace 27 años, el escritor húngaro tiene ochenta y cinco años, está perdiendo la vista, dice que le falta motivación para escribir las notas finales y “que lo más decente sería quedarse callado, pero quedarse callado es tan aburrido…”

Recordé en con uno de las entradas del libro, los conciertos que privilegiadamente se llevaron acabo en las iglesias del centro de la capital mundial de la música en vivo. Grupos como The Dodos y James Blake tocaron por más o menos treinta minutos en el altar. En una de estas presentaciones delante de mi en la fila, mientras subíamos al segundo piso, un par de judíos me preguntaron si podían maldecir porque claramente no estaban en completo control de sus facultades, “what if I curst? I’m sorry, we are jews”.

Aquello que escribió que me recuerda ese extrañamiento al experimentar un concierto dentro de un templo religioso, es aire de respeto que gobierna la prudencia en las reacciones de los asistentes, es este:

“22 de mayo
Llevamos al invitado a cenar a una iglesia convertida en restaurante –tras una remodelación carísima-, cuyo comedor era antes la nave principal del templo. La mesa lujosa; los precios, descarados (la cuenta de tres personas, tres platos y dos vasos de vino, sube setenta dólares); el sitio, totalmente frívolo, porque justo aquí, donde ahora cenamos, hace poco los fieles rogaban al Espíritu Santo. Esta especie de circo a lo Barnum se complementa con una señora vestida con un camisón escarlata, que toca el arpa donce hace poco sonaba el órgano. El solomillo correoso acompañado con la armonía celestial es la quintaesencia del show-business americano. La música del arpa, el solomillo seco, el público que escucha con respeto pero un poco perplejo porque no sabe si realmente todo está donde corresponde, y esta metafísica de cowboys: todo el conjunto es insulso y aburrido. Si el paraíso prometido se parece a esto –música de arpa y solomillo relleno- no recomiendo aspirar a él.”

En un mundo ideal, las iglesias serían los mejores escenarios, las religiones pertenecerían a un capítulo oscurantista del la búsqueda del ser humano pero preservarían la energía del culto al espíritu, honrado con la mejor música.

Aquí pueden ver el concierto de The Dodos para Spinner
.

La Carretera de Cormac McCarthy

Jueves, noviembre 11th, 2010

Libros que nos hacen reir a carcajadas en el metro, que nos hacen llorar en un café. Que nos aburren, que leemos sin entender, que abandonamos traicionando el acuerdo autor-lector, porque probablemente hemos dejado de creerle. Libros de tramas que olvidamos, de frases que recordaremos siempre, que releemos en la cotidianidad fuera de las letras.
Libros que nos afectan. Personajes que aparecen en sueños, finales que nos dejan perplejos.

La Carretera es una novela que terminé de leer el doce de noviembre del dos mil diez, a la una de la tarde en un café sonorizado por el nuevo álbum de Cee Lo Green. Un par de páginas antes de cerrar el libro los sonidos se extinguieron, los movimientos a mi alrededor no alcanzaban mi percepción. Miré un punto fijo donde refugiarme. Me detuve, se detuvo el mundo. Un momento por favor. Lloro un poco, me contengo. No puedo creerlo. No me puedo mover. Necesito un abrazo. No conozco a nadie. Me ofrecen más café, not yet. Me mira, se pregunta si estoy bien.
Tengo que salir. Necesito música tranquila para volver.

“Cuándo no tengas nada más, inventa ceremonias e infúndeles vida.”

El final da el justo valor a cada párrafo que le precede. Quizás, en el recorrido por la carretera podrían parecer demasiados. Por momentos también nos cansamos, como ellos, como el niño y el hombre que protagonizan una relación de padre e hijo en lo que parece ser el los últimos días sobre la tierra, los sobrevivientes al fin de la civilización.

El libro está logrado en sus mejores momentos por cuotas de terror que estremecen al lector. La cantidad de detalles delegados a la imaginación es la condición de posibilidad de la conmoción ante “el fatigoso contraespectáculo de las cosas dejando de existir”.

Es un libro importante para la narrativa estadounidense contemporánea, cuyas virtudes son las imágenes evocadas a través de la descripción de procesos elementales para la supervivencia cuando no queda nada más que una carretera que seguir. Los sutiles roces con la poesía de la naturaleza desahuciada. La inteligencia de un texto que juega con los sentimientos del lector sin manipularlos. La inagotable desesperanza.

El número de Sexo de Granta

Domingo, septiembre 12th, 2010

Vía Granta

Bustrofedón

Sábado, septiembre 11th, 2010

De acuerdo a Wikipedia:

Bustrófedon, bustrofedon o bustrofedón: designa al tipo de escritura o al modo de escribir que consiste en redactar alternativamente un renglón de izquierda a derecha y el siguiente de derecha a izquierda (popularmente, serpiente). Aparece en numerosas inscripciones arcaicas, entre ellas las griegas.

La voz proviene del término grave latín bustrofēdon (bustrofédon), y éste del término agudo griego βουστροφηδόν (boustrofedón):

* βου (bou) o βοῦς (bous): ‘buey’
* στροφή (strofée): ‘vuelta’ o ‘giro’, στρέφειν (stréfein): ‘dar la vuelta’ y
* δον (don): sufijo adverbial.

Se refiere a la semejanza de esta manera de escribir con la trayectoria formada en las tierras de labor con el arado tirado por bueyes. A pesar de que la palabra griega es un adverbio, en español este vocablo se suele usar como parte de la locución adverbial «[escrito] en bustrófedon».

Shubidubi colabora en Bustrofedón, un proyecto literario en el cual me estreno como corresponsal. Para leer el texto pique usted aquí.

Dencanse en paz, José Saramago

Viernes, junio 18th, 2010

“Tienen razón los escépticos cuando afirman que la historia de la humanidad es una interminable sucesión de ocasiones perdidas. Afortunadamente, gracias a la inagotable generosidad imaginación, vamos supliendo las faltas, rellenando las lagunas de la mejor manera posible, abriendo paso en callejones sin salida y que sin salida continuarán, inventando llaves para abrir puertas huérfanas de cerraduras o que nunca llegaron a tenerlas.”

Alicia en el espejo

Sábado, junio 12th, 2010

Maria Teresa López escribió en un par de años Alicia en el espejo, la historia del Multiforo Alicia de la Colonia Roma, al que tanto le debe la música alternativa mexicana y por el que tendríamos que luchar hasta el final de las ideas.

El libro está compuesto de una serie de crónicas y entrevistas que cuenta la historia del lugar. Una historia de resistencia en contra del sistema que regula abusivamente, desde la selección musical que llegua a los oídos de los amantes de la música alternativa, el de contrataciones, oportunidades y hasta el de las rentas de los locales para el mismo fin.

Qué inspirador resulta que en una ciudad de más de veinte millones de habitantes, tres personas decidieran procurar un laboratorio para la cultura que no tiene vida en los medios y las instituciones que lamentablemente educan a nuestro país.
Un recinto para grupos de música que apenas comienzan, muchas de ellas que tocan por primera vez, para artistas reconocidos mundialmente por sus mensajes, que de vez en cuando eligen cantar a 400 fanáticos.

Esta es una muy bonita historia del rock mexicano, que pasea por los géneros más representativos de la música contra el poder, de la búsqueda de la identidad fuera de las ofertas masivas, de quienes tienen algo que decir y votan en letras y melodías por cambiar un país. El rock visto como una militancia artística pronunciada, profesada.
No sólo se trata de la música por la experiencia estética, se trata de la lucha y de los ideales que tuvieron esclavos negros que tocaban blues, raperos marginados en nueva york y que tienen tantas bandas mexicanas ahora ante un gobierno sumamente ciego.

Si el rock es una actitud, lugares como el Foro Alicia permiten que sea para muchos una forma de vida.

Corro, luego existo.

Miércoles, junio 2nd, 2010

Mi admiración por Murakami reside en su capacidad de causar reacciones emocionales en una narrativa sorprendentemente sencilla. Los acontecimientos sobrecogedores que padecen sus protagonistas se muestran en el universo del lector como si desde siempre hubieran estado ahí, pero a los que de pronto accedemos como si antes fuéramos ciegos.
Algunas veces las descripciones más simples evocan las sensaciones más complejas.

Del curioso tras bambalinas en la vida privada de un escritor, si nos hemos preguntado si en sus novelas o cuentos se escribe a sí mismo o a su entorno, definitivamente sus protagonistas experimentan su ficción en la misma épica con la que él experimenta su realidad.

“Los pensamientos que acuden a mi mente cuando corro se parecen a las nubes del cielo. Nubes de diversas formas y tamaños. Nubes que vienen y se van. Pero el cielo siempre es el cielo. Las nubes son meras invitadas. Algo que pasa de largo y se dispersa. Y sólo queda el cielo. El cielo es algo que, al tiempo que existe, no existe. Algo material y, a la vez, inmaterial. Y a nosotros no nos queda sino aceptar la existencia de ese inmenso recipiente tal cual es e intentar ir asimilándola.”

De qué hablo cuando hablo de correr es el diario de un corredor que resulta ser uno de los novelistas más importantes de nuestros días. La descripción, tan simple, de su propia experiencia de ser el dueño de un bar japonés que fumaba sesenta cigarros al día al convertirse en un corredor sorprendentemente comprometido y en un escritor de masas, expone una poética lograda sin poesía sino recurriendo a los más naturales misterios humanos.

El paralelismo entre la disciplina necesaria para el entrenamiento que quizás procure un maratón exitoso y el oficio del escritor son el argumento del libro, escrito en primera persona, entre traducciones y publicaciones propias.

“Creo que aquellos que aspiran a dedicarse a escribir novelas profesionalmente durante mucho tiempo tienen que ir desarrollando un sistema inmunitario propio que les permita hacer frente a esa peligroso (a veces incluso letal) toxina que anida en su cuerpo. De esta manera podrá ir procesando, correcta y eficazmente, una toxina cada vez más potente. En otras palabras: podrá ir creando historias cada vez más poderosas.”

Quizás una guía para escritores o corredores en acto o en potencia, quizás un texto de autoayuda, de superación personal, una lección de resistencia más que otra cosa, “a fuerza de experiencia”.
Sin embargo, no es este un libro de sueños hechos realidad, como sus personajes con un vacío en el espíritu, débiles y con limitaciones, “maldiciendo el mundo de vez en cuando”, para quienes el dolor es inevitable y el sufrimiento un elemento irremediable, “la vida es escencialmente injusta”, nos encontramos con un cúmulo de recuerdos que derivan en un anticlimax.

(Para mi, resulta una metáfora existencial ante la meta de un maratón en Nueva York.)

Elegía para un americano

Martes, junio 1st, 2010

Elegía para un americano es de una narrativa fascinante. Husvedt es algunas veces, mejor escritora que su esposo, Paul Auster. La composición lingüística es magnífica, enaltecedora y emocionante. Elije las palabras de una manera en la que parece que no podría expresarse mejor una idea para evocar reacciones sentimentales que acojan el entendimiento intelectual.

Un psiquiatra, su hermana Inga, su hija Sonia y su abuela Marit. Su vecina Miranda y su hija Eglantine, quien tiene un padre fotógrafo, Jeff Lane, extraño e inquietante.

La búsqueda del pasado de algunos personajes que no actúan pero que resuenan durante toda la historia como hilo conductor de la vida de los protagonistas, reaviva la más profunda curiosidad de un hombre por su presente. Los fantasmas de quienes murieron dejando un legado de cuestionamientos. Los misterios costumbristas que nos rodean son descritos por Siri Husvedt como exploración de la naturaleza humana desde la perspectiva del recuerdo y la importancia de su reinveción, irremediable y perpetua, de un terapeuta cuyos pacientes son analizados para exponernos locuras familiares.

“Y en las generaciones que nos han precedido y que ocupan el territorio de nuestra mente y viven envueltos en el silencio del viejo terruño, donde, como espectros pasajeros, nos hablan con voces tan bajas que apenas podemos oír lo que dicen.”

Admirablemente, la escritora se convierte en un perfecto psícólogo. Davidsen rastrea en los personajes de la historia los significados de sus palabras, del orden de éstas, de sus gestos y movimientos. Devela lo oculto en cada uno de ellos. Y a su vez nos cuenta sus historias a través de sus propios miedos y el eterno referente a su padre, a quien nunca terminará por desifrar.

La obra en sí misma es una larga sesión de terapia del mismo narrador, quien en primera persona describe su vida en Brooklyn, Nueva York.
Más allá de la sucesión de acontecimientos, tan cercanos y lejanos a nosotros en tanto que humanos, tan ficticios como reales, el juego analítico resulta encantador.

Meursault

Miércoles, enero 27th, 2010

Un mes como este pero de 1960, Albert Camus murió en un accidente automovilístico a los 46 años.

Leí El Extranjero hace demasiado tiempo, ahora, en el aniversario número 50 de la muerte de su autor, extraño al encontrarlo en todos lados, el existencialimo literario que me llevó a estudiar filosofía.

La indiferencia, la no pertenencia, la ausencia de reglas, de apego y el rechazo de la herencia… moral, social.

La libertad.

Entonces, no sé por qué, algo se rompió dentro de mí. Me puse a gritar a voz en cuello y le insulté y le dije que no rogara y que más le valía arder que desaparecer. Le había tomado por el cuello de la sotana. Vaciaba sobre él todo el fondo de mi corazón con impulsos en que se mezclaban el gozo y la cólera. Parecía estar tan seguro, ¿no es cierto? Sin embargo, ninguna de sus certezas valía lo que un cabello de mujer. Ni siquiera estaba seguro de estar vivo, puesto que vivía como un muerto. Me parecía tener las manos vacías. Pero estaba seguro de mí, seguro de todo, más seguro que él, seguro de mi vida y de esta muerte que iba a llegar. Sí, no tenía más que esto. Pero, por lo menos, poseía esta verdad, tanto como ella me poseía a mí. Yo había tenido razón, tenía todavía razón, tenía siempre razón. Había vivido de tal manera y hubiera podido vivir de tal otra. Había hecho esto y no había hecho aquello. No había hecho tal cosa en tanto que había hecho esta otra. ¿Y después? Era como si durante toda la vida hubiese esperado este minuto… y esta brevísima alba en la que quedaría justificado. Nada, nada tenía importancia, y yo sabía bien por qué. También él sabía por qué. Desde lo hondo de mi porvenir, durante toda esta vida absurda que había llevado, subía hacia mí un soplo oscuro a través de los años que aún no habían llegado, y este soplo igualaba a su paso todo lo que me proponían entonces, en los años no más reales que los que estaba viviendo. ¡Qué me importaban la muerte de los otros, el amor de una madre! ¡Qué me importaban su Dios, las vidas que uno elige, los destinos que uno escoge, desde que un único destino debía de escogerme a mí y conmigo a millares de privilegiados que, como él, se decían hermanos míos! ¿Comprendía, comprendía pues? Todo el mundo era privilegiado. No había más que privilegiados. También a los otros los condenarían un día. También a él lo condenarían. ¿Qué importaba si acusado de una muerte lo ejecutaban por no haber llorado en el entierro de su madre? El perro de Salamano valía tanto como su mujer. La mujercita autómata era tan culpable como la parisiense que se había casado con Masson, o como María, que había deseado casarse conmigo. ¿Qué importaba que Raimundo fuese compañero mío tanto como Celeste, que valía más que él? ¿Qué importaba que María diese hoy su boca a un nuevo Meursault? Comprendía, pues, este Condenado, que desde lo hondo de mi porvenir… Me ahogaba gritando todo esto. Pero ya me quitaban al capellán de entre las manos y los guardianes me amenazaban. Sin embargo, él los calmó y me miró en silencio. Tenía los ojos llenos de lágrimas. Se volvió y desapareció.

Oryx y Crake

Martes, octubre 27th, 2009

Oryx y Crake es una historia de ficción especulativa, escrita en el 2003 por Margaret Atwood, la famosa poetiza y novelista canadiense ganadora del Booker Price y del Príncipe de Asturias.

Personalmente, disfruto mucho las historias sobre el fin del mundo, el fin de la humanidad y la decadencia descrita de la manera más creativa.
En este caso, la ficción especulativa, de pronto ciencia ficción, ciertamente no es sorprendente, Atwood no imagina un futuro del que antes no hubiéramos visto, escuchado o leído, sin embargo, la distopía es exquisita: la guerra por la sobrevivencia, la manipulación genética, las nuevas generaciones sin futuro, el daño a la humanidad de las grandes corporaciones, el exterminio de las enfermedades y las necesidades, de la tristeza y el arte.

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Una historia en tres personajes, y una comunidad de seres creados, que recuerdan lo que nunca experimentaron. Una historia larga y detallista sobre el amor, la desesperación, la pérdida de la cotidianidad, de los valores y el sentido por el apocalípsis genético.

En una entrevista reciente con Wired sobre su nueva novela, Year of the Flood, Atwood aclara la diferencia entre ciencia ficción y ficción especulativa: “sci-fi es lo que probablemente no vamos a ver, la especulativa comprende lo que sí podríamos hacer. Sc-fi desciende de La Guerra de los Mundos de H.G. Wells y la ficción especulativa desciende de Jules Verne.

Cena entre chacales

Viernes, octubre 23rd, 2009

Said Javier Estrella escribe cinco cuentos violentos, sobre pedofilia, pobreza, abusos, crímenes y otras consecuencias brutales, unidos en un sexto de tintes esquizofrénicos.

Una narrativa increíblemente seductora que irremediablemente evoca la denuncia social, que provocará en el lector un hermoso desconsuelo, al encontrar la belleza en el horror inspirado en la realidad.

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Cena entre chacales, ganador del Premio Estatal de Cuento Ricardo Garibay 2008, puede comprarse en la Casa Refuegio, por un precio más amable que todos los cuentos juntos.

Shubidbubi regalará ejemplares a los primeros mails que me lo pidan a elvis@shubidubi.net.

El Huesped de Guadalupe Nettel (Anagrama 2006)

Lunes, octubre 19th, 2009

La historia de una niña muy pequeña que vive con una cosa dentro de sí misma, una cosa que la domina y otras veces la deja tranquila, una cosa enemiga. El desdoblamiento que todos vivimos en infinitos niveles concientes e inconscientes, las múltiples personalidades, los polos opuestos, el bien y el mal, el blanco y lo negro, Nettel los describe acopiándolos en la cosa, que esclaviza, que “no razona, reacciona”.

Ana mata y vive y alivia, descubre y sufre. Pasea como turista por la vida, entre los que no ven y no sienten, entre la lástima y la distancia, entre los hombres del metro y de las calles, entre quienes tienen todo y no tienen nada.

¿Será mejor asumir la naturaleza pasajera de las cosas, aprovechar cada segundo la compañía de un amigo como si fuera el último y tener siempre en cuenta que puede morir atropellado ahí mismo, frente al café que nos hizo descubrir? Habría entonces que tomar ejemplos de los niños que viven los días como momentos excepcionales y conocen el verdadero sentido del fin de semana. O quizás, convenga más pensar que nada nos pertenece, que cada objeto, cada espejismo de comprensión es el don de un personaje divino cuyo pasatiempo es hacernos perder todo, y no asumir posesiones sería la única manera de burlarlo.

El huésped habla de libertad, de paz, de muerte, de ceguera, de pobreza y autosuficiencia en una narrativa poderosísima e inteligente, introspectiva y reveladora de la más mundana simpleza de existencia.

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Ciudad de Dios

Jueves, octubre 1st, 2009

Me he tomado la libertad de copiar del blog de Alberto Chimal, de quien ya hemos escrito aquí y a quien hemos tenido en el programa alguna vez, un cuento brevísimo de Rubem Fonseca, el autor brasileño, Ciudad de Dios:

Su nombre es João Romeiro, pero es conocido como Zinho en la Ciudad de Dios, una favela en Jacarepaguá, donde controla el tráfico de drogas. Ella es Soraia Gonçalves, una mujer dócil y callada. Soraia supo que Zinho era traficante de drogas dos meses después de que empezaron a vivir juntos en un condominio de clase media alta en la Barra de Tijuca. “¿Te molesta?”, preguntó Zinho y ella contestó que ya había tenido en su vida un hombre dedicado al derecho que no pasaba de ser un canalla. En el condominio Zinho es conocido como vendedor de una firma de importaciones. Cuando llega una partida grande de droga a la favela, Zinho desaparece por unos días. Para justificar su ausencia Soraia dice a las vecinas que encuentra en el playground o en la piscina que la firma tiene viajando al marido. La policía anda tras él, pero sólo sabe su apellido, y que es blanco. Zinho nunca ha estado preso.

Seguir leyendo el cuento aquí.

El Lápiz de Labios del Señor Presidente

Lunes, agosto 17th, 2009

Ya decía yo mientras lo leía, que El Lápiz de Labios del Señor Presidente de Antonio Malpica sería un gran libro de aquellos por los que siempre me están preguntando “¿por qué libro empiezo a leer?”. Desde luego, tenemos los Doce Cuentos Peregrinos de García Márquez, breves dosis de fantasía para seducir al lector en potencia. Las Batallas en el Desierto, El Principio del Placer, Rayuela… y a saber cuántos más podrían ser libros introductorios si cada quien es atrapado de incontables narraciones. Los clásicos lo son porque se preguntan por el ser, y así el lector se lo pregunta también, en incomparables planteamientos… ¿Con cuál libro empezaron a leer ustedes?

El Lápiz de Labios del Señor Presidente (SM, 2009), es parte de una colección Aguilar, pensada para adolescente que no están acostumbradas a leer, no sólo es un lenguaje sencillo con cierta complejidad y simpatía, es además una historia de misterio, las historias de misterio son atractivas porque uno acompaña al protagonista en la vida antes del caos, el problema y la solución, si es que la hay. El autor hace mucho énfasis en el proceso mental del personaje principal, en la introspección del mismo, lo cual a mi parecer es lo más valioso. Los personajes, son cualquier vecino suyo y la historia una serie de acciones que cualquiera de ustedes podría cometer…

60 libros

Miércoles, agosto 5th, 2009

Los mejores 60 libros de los último 60 años según Time.

1949
Nineteen Eighty-Four
George Orwell

1950
The Lion, the Witch and the Wardrobe
C. S. Lewis

1951
The Catcher in the Rye
J. D. Salinger

RELATED LINKS
The Cheltenham Literature Festival’s hits and misses
Stella Duffy’s Favourite book
1952
Pigs Have Wings
P. G. Wodehouse

1953
Casino Royale
Ian Fleming

1954
Lord of the Flies
William Golding

1955
Lolita
Vladimir Nabokov

1956
The Hundred and One Dalmatians
Dodie Smith

1957
Doctor Zhivago
Boris Pasternak

1958
Our Man in Havana
Graham Greene

1959
The Leopard
Giuseppe di Lampedusa

1960
To Kill a Mockingbird
Harper Lee

1961
Catch 22
Joseph Heller

1962
The Golden Notebook
Doris Lessing

1963
The Bell Jar
Sylvia Plath

1964
Funeral in Berlin
Len Deighton

1965
Dune
Frank Herbert

1966
Wide Sargasso Sea
Jean Rhys

1967
Towards the End of the Morning
Michael Frayn

1968
2001
Arthur C. Clarke

1969
The French Lieutenant’s Woman
John Fowles

1970
Play it as it Lays
Joan Didion

1971
Americana
Don DeLillo

1972
Watership Down
Richard Adams

1973
Crash
J. G. Ballard

1974
Fear of Flying
Erica Jong

1975
Salem’s Lot
Stephen King

1976
Even Cowgirls get the Blues
Tom Robbins

1977
A Scanner Darkly
Philip K. Dick

1978
The World According to Garp
John Irving

1979
Smiley’s People
John le Carré

1980
Earthly Powers
Anthony Burgess

1981
Lanark
Alasdair Gray

1982
The House of the Spirits
Isabel Allende

1983
Waterland
Graham Swift

1984
Money
Martin Amis

1985
Love in The Time of Cholera
Gabriel Garcia Marquez

1986
Tourist Season
Carl Hiaasen

1987
More Die of Heartbreak
Saul Bellow

1988
Mother London
Michael Moorcock

1989
Sexing the Cherry
Jeannette Winterson

1990
Get Shorty
Elmore Leonard

1991
The Famished Road
Ben Okri

1992
The Secret History
Donna Tartt

1993
Trainspotting
Irvine Welsh

1994
How Late it Was, How Late
James Kelman

1995
Northern Lights
Philip Pullman

1996
Angela’s Ashes
Frank McCourt

1997
Harry Potter and the Philosopher’s Stone
J. K. Rowling

1998
The Wind-up Bird Chronicle
Haruki Murakami

1999
Disgrace
J. M. Coetzee

2000
The Blind Assassin
Margaret Atwood

2001
The Corrections
Jonathan Franzen

2002
Atonement
Ian McEwan

2003
The Time Traveler’s Wife
Audrey Niffenegger

2004
The Line of Beauty
Alan Hollinghurst

2005
Twilight
Stephenie Meyer

2006
The Road
Cormac McCarthy

2007
A Thousand Splendid Suns
Khaled Hosseini

2008
Netherland
Joseph O’Neill

2009
The Little Stranger
Sarah Waters

Votar o no votar

Jueves, junio 4th, 2009

La otra noche cometí el honesto error al aire de decir que estaba pensando o no ir a votar o ir a anular mi voto, en respuesta a un mensaje enviado por un radioescucha. En consecuencia el buzón recibió reclamos sensatos por decirlo y a la vez quejarme de que no nos quejamos lo suficiente los mexicanos, de invitar en todo momento al cuestionamiento de nuestras acciones en un país que nos tiene tremendamente decepcionados y que podríamos entre todos hacer mejor.

Así que pensé en invitar a un par de expertas en el juego electoral, que escuché con Fernando Rivera Calderón en La Noche W, que explicaron qué sucede en cada uno de los casos, cómo y porqué están tan mal hechas las campañas y a qué responde tan estúpida publicidad. Cuáles son nuestras opciones y qué representa cada una de ellas.

Sin defender la acción, con el mero objetivo de esclarecer el panorama, posteo un párrafo que encontré en el blog de Lydia Cacho en el que ella explica porqué piensa anular su propio voto.

La gran mayoría de personas adultas poseedoras de una credencial electoral hemos pasado los últimos dos meses preguntándonos y debatiendo qué hacer con nuestro voto. Las y los políticos por su parte han montado un circo espectacular, la credibilidad de quienes conforman el aparato del Estado ha llegado a su límite y va sin duda alguna hacia una estrepitosa caída. Es por ello que todos los partidos, sin excepción han elegido la mercadotecnia de la fama y el nombre para cooptar votos. Vemos carteles de deportistas, modelos, boxeadores, escritoras, bailarinas, corruptos cantantes de música cristiana, hijos de multimillonarios harineros, jefes de noticias de monopolios televisivos; todos ellos prometiendo honestidad y efectividad. El tratamiento que los partidos nos están dando como sociedad al elegir a sus candidatos es el de imbéciles. El insulto no podía ser mayor. El PRI y el PAN se coluden para ganar a costa de los derechos de las mujeres, el PRI y el PRD se hermanan y venden candidaturas en los estados; el caos es intencional no casual. Las elecciones manipuladas no construyen una democracia, la impiden…

Para leer el post completo piquen aquí.

Los Esclavos

Lunes, mayo 11th, 2009

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Los Esclavos
Por Alberto Chimal
Editorial Almadía

Han de leer esta breve novela dedicada a las relaciones de poder, al esclavismo mundano, oculto en nuestras propias personalidades y llevado hasta sus ridículas e insólitas últimas consecuencias por Chimal en un par de historias protagonizadas por cuatro personajes, dos parejas de dusosa procedencia, cuya unión orginal es trasgiversada hasta el estremecimiento.

Recomiento, especialmente, la segunda historia, aquella de Golo y Mundo, la cual en un intrigante juego narrativo, que probablemente proyecta el pasado literario fantástico del autor, cuestiona al lector sobre la especie, sí, la especie de los personajes.
En la primera historia, inspirada en los crímenes de pornografía infantil, Yuyis y Marlene, son parte de una perturbadora disfuncionalidad familiar.

Lo pueden comprar en Gandhi.

Golo

Lunes, abril 27th, 2009

Y leyendo Los Esclavos, primero en el avión y luego en mi cuarto, me encuentro a Golo. ¡A Golo! Que hace mucho que no veía y que no pensaba en él. Y me di cuenta que lo extrañaba, o quizás no lo extrañaba a él, si no a lo que él me hacía sentir, que a su vez me hace pensar en si queremos lo que queremos o lo que nos hace sentir lo que parece que queremos. En fin, ha sido extraño saber de Golo una vez más, no estoy segura de que me reconociera, así que me quedé mirándolo desde mi asiento, sin decir nada lo seguí con la mirada hasta que lo perdí de vista. Se veía diferente, iba acompañado de Mundo, su gato. Se veían mejor que nunca. Me sorprendió, la última vez me quedé con la impresión de que era un desastre, encantador, al que tuve ganas de cuidar y por quien siempre sentí simpatía y admiración, incluso envidia (de la buena), pero un absoluto desastre. Esta vez vestía bien, se le veía saludable, es posible que dejara de desaparecer y se estabilizara. Talvez me lo estoy inventando, pero creo que lo vi mover los labios, eso sí que no me lo pude creer, que hablara. Estaba tan diferente, se notaba tan seguro de sí mismo, tan… tan… pero tan normal, como si fuera otra persona completamente. Y ahí estaba Mundo, acurrucándosele en los pies tratando de llamar su atención, misma que Golo apaciguaba con una que otra patada. No sé a dónde irían ni con quién platicaban, sería alguna persona importante, algún comerciante de arte. Hasta que se despidieron y se fue, me dio la sensación de que lo estaría esperando un chofer y lo llevarían a una mansión, que de un momento a otro Golo se volvió millonario y dejó al Golo que yo conocí en el pasado.

Leo Leo

Domingo, abril 26th, 2009