Archive for the ‘Ideas’ Category

Nane

Sábado, junio 11th, 2011

La verdad es que llevo todo el día haciendo algo más que escribir un cuento. Pocas cosas son tan claras como la evasión de la responsabilidad única que satisface los requerimientos de mi existencia más o menos digna. Más menos que más. La lucha inagotable contra mi misma define las perspectivas por las que viajan los fluidos de mi vergüenza espesa. Y la modestia bien organizada y la poesía de la autolamentación que se arrepiente de haber escrito “poesía”. Estamos todos muy equivocados. La imaginación está fermentando los neoclásicos para presentarlos una vez más ante la sociedad esclavizada por el capitalismo del que todos somos cómplices. De la desigualdad, ni hablamos.

Y ¿dónde quedó Violeta?

¿Y por qué Sofía no llamó después de su propia exposición para avisarnos que se acabaron los martinis secos en el barrio latino de Paris, al que nunca volveremos? No siempre tendremos la ciudad de las luces porque nunca la hemos tenido.

Y Pablo está allá abajo, con sus tenis que lo mismo sirven para leer libros de Elvira Lindo en un sótano de Nueva York, que para escalar uno de todos los montes a los que tiene pensado huir, por placer periodístico, antes de morir.

Son las nueve con treinta y dos minutos de la noche de sábado, y de Violeta no se sabe nada. Menos mal que es imaginaria, que como suene mi teléfono y del otro lado de la línea una voz femenina me dice que a ver a qué mentada hora se me da la gana volver a escribirla, me creo de una vez por todas que me he vuelto loca. Como sólo tu sabes que sí, que desde que dejé México, me perdí unas varias corduras e inocencias que cambié por otras en la oficina de estudiantes internacionales, donde sin avisarle a uno, le toman una foto en el peor día del empeoramiento físico, consecuente del verano asqueroso, para la identificación oficial.

Por ahí anda Molea, a quien luego habrá que rogarle que venta nuestros libros, impresos, de preferencia, en su maquinita a la vista por más o menos veinte dólares cada uno. Dependiendo de cuántas páginas se logre extender el cliente, que en este caso el es el autor y no el lector.
Pero todavía no, todavía le podemos sonreir en las presentaciones de Silvia Molloy a selectos, no por Granta, escritores latinoamericanos, por no decir más bien argentinos, de novelas que en la sección de preguntas y respuestas, resulta que la ficción acontenció en la leche materna del personaje que nació en Buenos Aires, que pretendió la exportación, para jugar al reportero desde el exilio voluntario al que nunca podrá renunciar.

Lágrimas de tiempo

Martes, abril 26th, 2011

¿Por qué me acordé de la columna de Joselo, la de la semana pasada en Excelsior, la otra mañana en el acto de tomar café de una taza verde pistache? No lo sé. En la calle 5 de Mayo, por la que se regresa de casa de mis padres al Periférico, hay un tope que me recuerda a Enrique, con quien nunca tuve la oportunidad de confabular y que para estos tiempos, en los que a la distancia no tan lejana se vislumbra el tercer escalón, debe de estar en comunión con la flaquita de pelo negro que me lo ganó en la prepa. Cuando abro la llave del agua en la ducha del gimnasio me acuerdo, curiosamente, de otro Enrique. Desconozco si este fenómeno de asociación de ideas acontece en la cotidianidad de otras personas con mayor salud mental. En fin, pensaba en que Joselo llora más con los años. Trataba de pensar en otras personas que con la edad, sin distinción de género, lloran más. Yo, que tengo una facilidad vergonzosa para llorar, desde que tengo memoria y de la cual en bastantes ocasiones no estoy orgullosa, apenas he llorado una sola vez desde que llegué. Aprendí muy pronto, en suelo ajeno, a no permitirme la fragilidad del bien, ni la del mal. A gobernarme, como dicen en el fin del mundo. Es probable que en algunos años la cuota de llanto incremente en situaciones de menor vulnerabilidad.
Quizás, hay dos tipos de personas, las que lloran y las que llorarán.

Una cajetilla de cigarros cuesta $11usd

Lunes, agosto 16th, 2010

Escribo este post desde un café en Brooklyn, a una semana exactamente de haber llegado a Nueva York.

Ojalá fuera posible que todos los seres humanos experimentaran por una vez en su vida el no ser absolutamente nadie entre paisajes desconocidos y que la causa del maravilloso desencuentro fuera un sueño por hacer realidad.

Ahora mismo me parece que no existe mayor fortuna que la no pertenecia.

Dejar México y llegar sola a Nueva York es lo más liberador que he experimentado.
Me pierdo cada día entre miles de seres humanos que igual que yo llevan su pasado en el corazón y el futuro en su imaginación.

Todo es una sorpresa, imposible perder la capacidad de asombro, las personas, de cualquier color y sabor, las estaciones de metro, los conciertos, los grupos sobre el escenario, los aplausos. La gran cantidad de ciclistas, el calor desproporcionado del verano, la lluvia que agradecemos. Las monedas que no logro identificar, el cambio que acumulo en un botecito para no pasar verguenzas usándolo. Las personas que celebran mi nacionalidad sin haber ido a México jamás. Los debates políticos en las lavanderías. El ilimitado esfuerzo de los inmigrantes por mantener sus barrios tan arraigados comos se pueda en su cultura. La comida internacional. La heterogeneidad. Quienes te llevan hasta donde vas. El silencio inexistente. Los helados de yogurt, el café helado. El agresivo aire acondicionado. La infinidad de historias que escuchar. Cruzar en cámara lenta un puente hacia una isla donde incontables seres humanos hacen su vida. Ver agua cada día.

Constantemente olvido quién soy, quién era y a qué he venido. Si estoy aquí de paso o si tarde o temprano me acostumbraré.

Aquí todo sucede al mismo tiempo, “you have to let go the feeling that you are missing something”, me dicen.

“No tengo nada que ver conmigo mismo” – Oliveira.

(En Nueva York la leche de soya no se diluye en el café.)

Playa del Carmen

Sábado, julio 31st, 2010

Apenas sospechamos del pasado, el futuro lo hemos olvidado con un vodka barato y cigarrillos insatos que nos encuentran en este límite de la tierra donde no existe el tiempo. Cambiamos de piel, otra vez. Bebemos ante la eternidad de un país al que criticamos obsesivamente. Procuramos la amensia para conservar recuerdos fieles a nuestras vidas pasadas en vez de reinventarlas constantemente hasta deformarlas. El sol nubla la visión. La verdad es una ilusión óptica. No hablemos del amor como si se tratara de un acontecimiento racional, el corazón no tiene capacidad de análisis. Cantamos intrínsecamente, llevamos la música dentro escala a escala, sucesiones de tonos que se adivinan naturalmente. Interpretamos los colores como sentimientos. ¿De qué están hechas las metáforas? Diferenciamos el bien del mal como la imposibilidad de distinguir entre el sueño y la vigilia. Transitamos. Desechamos la evidencia de que existe lo correcto y lo incorrecto. Esperaremos a que la información se agote de nuestros organismos con el oleaje. La vida después de la muerte. Aún puedo leer algunos sueños ajenos, en la habitación de al lado se duerme tras la seducción del deseo de un amor permanente. Me gustaría encontrar a la Esther de Eliseo Alberto que se perdió en alguna parte. Levanta uno la mirada del libro y ve el mar, el descanso es más profundo, da la sensación de estar leyendo en el cielo sobre historias de la tierra de las ideas concretas. Los que moriremos estamos hechos de sueños. ¿Por qué era necesaria la idea de justicia y el anhelo imposible del sentido común? La cantidad de tristeza destinada para el mundo ha violado las leyes de la metafísica y se expande constantemente como un universo autónomo intangible que crece en los sentimientos de los seres humanos, dentro del universo que acoge el Planeta Tierra, que a su vez pertenece a otros indefinidamente. Aplaudimos nuestra capacidad de amar.

Heridas de guerra

Lunes, julio 26th, 2010

Días entre el vacío y el vacío. Días que acontecen sin el pesar del tiempo, que ha dejado de contar. Días que no tienen presente, cuya noche es una mentira. El mar es el mismo que hace tres años, el aire y la marea sucumben a los humores del verano. El común de los mortales sospecha deliberadamente. Pocos encontramos los finales felices en la ultima página de un libro que hemos protagonizado hace setecientas hojas. Y leémos recuerdos inverosímiles hasta el abismo perfecto, un espacio agotado por la reinvención, un espacio de ausencia. Contemplación de la nada.

Lo que sea de cada quien, yo soy suya

Jueves, julio 15th, 2010

El acto de haber venido cada día por algunos años a poner dos horas de música, no es más que la labor de una persona que procura mejorar un poco la cotidianidad de quienes la escuchan. De detonar decenas o cientos o miles de escapes en incontrolables puntos de esta temible ciudad, al mismo tiempo, con unas palabras, con melodías entrañables. De provocar cualquier cantidad de catarsis con cualquier cantidad de canciones para cualquier cantidad de público, para quien pueda olvidarlo todo por unos minutos musicalizando su vida, su noche, un par de horas, para hacer las paces con el mundo. La importancia de tocar por lo menos la vida de una persona a su favor, es la experiencia más satisfactoria. Si es más de una, no existen las palabras.

Hacer radio es un privilegio inestimable.

Nada ha sido más emocionante que hablar desde el misterio. Que arriesgarse como ser humano, tan simple y tan complejo, en un personaje que es juzgado por el discurso de su voz.

Agradezco infinitamente a todo aquel que alguna vez me hizo el favor y puso atención. A quienes mandaron mensajes de amor, desamor, de duda, de angustia. A quienes pidieron una canción. A quienes olvidaron el tráfico. A quienes recomendaron un libro, a quienes leyeron los libros recomendados. A quienes escribieron los ejercicios. A quienes se identificaron como duendes, a quienes no. A quienes se quejaron del mundo exterior y se ocultaron conmigo en una cabina de radio. A quienes aún creen que podemos cambiar al mundo y lo manifestaron, a quienes no. A quienes se autoexaminaron. A quienes simplemente escucharon.

Lo que sea de cada quien, yo soy suya.

Hágalo usted mismo

Jueves, julio 15th, 2010

Como dice Noam Chomsky, Adam Smith, un filósofo de la política y la economía del Siglo XVIII, precisó que una meta importante de los negocios es engañar y dominar al público, promiéndolo. Una de las características de nuestros días es la institucionalización de ese proceso: las grandes industrias nos engañan intencionalmente. (No hace falta que estemos controlados por las fuerzas armadas si estamos controlados a través del mercado al cual estamos condicionados para sobrevivir.) Actualmente la influencia de estas industrias no sólo domina la comercialización de materias sino también el sistema político que se los permite.

Chomsky demuestra un salto: cómo el engaño de las corporaciones nos lleva al autoengaño tan fácilmente.

En el programa sobre decepción de Radiolab, concluyen que las personas depresivas son las personas que mienten menos, se autoengañan menos y viven más de acuerdo a la verdad. Las personas más felices, en algunas ocasiones las más exitosas, son aquellas que mienten y se mienten. También suelen ser más inteligentes pues ejercitan más su cerebro al mentir, porque mentir es un esfuerzo que requiere de más conexiones neuronales.

Sin embargo, quien no conoce su realidad es incapaz de cambiarla. Es imposible huirle a la publicidad. Imposible.

No seamos alguien que no elegimos ser. No dejemos de cuestionarnos si realmente son nuestras decisiones. Encontraremos, si buscamos, alternativas para burlar el sistema: siendo nosotros mismos.

Como decía Walter Benjamin, la oposición a ser consumido y utilizado es un límite en la cadena productiva.

No olvidemos todo lo que podemos crear con la autogestión.

Prisión

Miércoles, junio 9th, 2010

Seres humanos amurallados. Encerrados. Dentro de construcciones que escapan al tiempo. El espacio determinado. El engaño. El viento visitante. Las nubes acompañantes. Los pensamientos que torturan. Las reflexiones inimaginables. La soledad, la eterna soledad. El más profundo anhelo: la libertad. El más allá. La vida perdida. El cielo injusto. La tierra caliente. El futuro inexistente. Los días y las noches, el eterno retorno de lo mismo. El suspiro del atardecer, qe vislumbra horizontes insignificantes.

27 años de ser humano

Martes, mayo 25th, 2010

Hace tanto tiempo que no posteo…
Lo lamento.

Los sueños se han hecho realidad. Los tiempos han necesariamente cambiado, son más rápidos, pues alientan modificaciones. Los rituales carecen de creencias que los mantengan. Se cumplen años. Se avejenta el universo.

27 años de ser humano, de encuentros y desencuentros que desbordan sentimientos.
¿Qué fue de los templos eternos? Qué imposibles las palabras. Qué lluviosas las miradas. Qué cercanas las causas. Pronto los efectos lo sustituirán todo, moriremos y renaceremos en quien tiene toda la vida por delante.

El resto del tiempo

Sábado, abril 10th, 2010

Lo único que tengo, en medio de estiercol felino, son los restos del tiempo. Aquellas horas que aún no conocemos, que huelen mal. Tengo sueño. Tengo sueños.Vestigios de realidad. Tengo celos de la tranquilidad. Busco en la muerte la paz. Los días se llevan mi identidad. Los deseos, los recuerdos, el apego.
Eterno culto a la soledad. Muros inagotables de sentimientos incontenibles.
La espera en palabras. En historias ajenas, en envidias pasadas. Fatiga.
Muerte creciente. Evolución ficticia.
Caminos enfermos de sociedad.

Antes

Sábado, abril 3rd, 2010

Dos años después, nada es como pensaba que sería. Lo liberador aterroriza. La fragilidad de la calma despierta por las noches asfixia. No hay bien, no hay mal, no hay más allá. Existimos inexplicablemente, sorprendentemente. Observo, el girar del amanecer al anochecer. Los días, que afortunadamente terminan. Las noches, que ofrecen constelaciones. Caemos cada vez más rápido, solos, la atracción del final que agradeceremos. La soledad es primero, luego, el acompañamiento, le miento, me miento.

El cielo se funde en el mar desde que el horizonte ha renunciado a su responsabilidad. Que mueran de una vez las estrellas agonizantes, que lloren en otro lugar. Cientos de miles de vientos que sobre nosotros murmullan secretos desde las alturas. Miradas que son caminadas por almas que extrañan.

Nacimiento

Sábado, abril 3rd, 2010

He venido caminando desde el cielo, que por la noche ha dado a luz al mar.
Son culpables las estrellas de coleccionar, una a una las lágrimas y juntarlas en un mismo lugar.
¿A dónde ha ido la melancolía?
¿Qué será de los humanos si les han robado el llorar?

Llora el mar de día. El día que la noche conquista. Llora de noche el mar. Llora inconsolablemente, por toda la humanidad.

Muros de libertad

Martes, enero 19th, 2010

Busco un paisaje que salve la artificialidad, de clima ritual y ecos abismales. De sentimientos incontenibles, victoriosos ante la razón raciozinante. El lugar impecable para el acontecimiento de biografías anónimas, que desposeeremos en la identificación. Con la tranquilidad necesaria para asesinar ídolos, superar su muerte y entender la creencia sensiblemente. Más allá de la simbología, experimentar la divinidad. Abstracción teológica.
Donde los espejos revelen pensamientos y los sueños, como fenómenos naturales, desprendan realidades.
Para jugar con las ideas inhaprensibles y burlar la conciencia.
Recuperemos la identidad a través de la nostalgia. Celebremos el miedo histórico con la ruptura social.
Ocultémonos a las responsabilidades neoliberales, que el cielo y el infierno son simétricos.

“La armonía de la contrariedad.” Heráclito.

Martes, enero 12th, 2010

Poco posteo en estos días, días imperceptibles, que acontecen como escenografías ficticias y me abandonan abruptamente en la realidad.
En el tiempo que no encuentro.

A ciencia cierta, nada. Que el mundo se acaba.

La mala ortografía y las palabras que moldean el imaginario que limitadamente trasciende a la conciencia en la producción de mundos simbólicos, si es que llegamos a sobrepasar el umbral animal.

La soledad cómplice del silencio al final de la profundidad melódica, donde sobran letras etéreas y se contradice la racionalización discursiva, siempre impura, como la naturaleza misma y la naturaleza descrita.
Que habita en la resistencia sensible.

Prefiero seguir enferma de misterio a mantener la esperanza en paradigmas que pronto deconstruiremos con un soplido del viento. Inocentes los que pensamos que la locura es inmune de manipulación política. Simplemente un pensamiento que alimente la vida, la vida irremediablemente sufrida.

Simultaneidad

Miércoles, diciembre 2nd, 2009

Performa es una bienal de arte experimental y del performance contemporáneo que reúne a personajes tan inusuales como a cinco apasionados por el sonido de las sirenas que usan las patrullas o ambulancias, y que lo usan o para controlar el ruido en la ciudad o para crear piezas artísticas que logran melodías, arte sonoro y estadísticas sobre la relación entre las personas y los sonidos alarmantes. Caminamos, unos cuantos convocados, el East Village buscando sirenas, a manera de excursión, como una fiesta andante, conociendo personas, platicando con extraños entusiasmados por lo cotidiano y por hacer visible lo invisible, por rescatar un elemento al que estamos acostumbrados y al que quizás ya poco reaccionamos para descontextualizarlo y reconsiderarlo como ¿qué? No lo sabíamos… Ya lo experimentaríamos una vez que escucháramos el primer sonido, una vez que descubriéramos el entusiasmo colectivo de encontrar lo que siempre está ahí y que ahora nos hacía tanta falta.

La tarde siguiente aconteció una charla a la oscuridad de la tarde neoyorquina en el Van Alen Institute de arquitectura en la 22nd St, titulada Sirens Taken for Wonders, introducida y moderada por Paul Elliman, artista británico que transforma los sonidos urbanos, un enamorado de las voces y exprimentos sonoros, acompañado de una cantante de ópera que imita diferentes sonidos de alarma. Una tarde en la que recordamos que el silencio es igual a inactividad, conversaron ante veinte curiosos sobre su relación académica, científica o artística con las sirenas, que para mi entonces habían perdido por completo su sentido originario, cómo lo han estudiado y en qué lo han convertido. Lázaro Valiente, un artista mexicano que hace tremendas melodías y ha logrado una orquesta con patrullas, Raviv Ganchrow, un estudioso de la historia de las sirenas desde su primera función para despertar a poblaciones en ataque, de la calma y la alarma simultáneas y de la manipulación de los sonidos cotidianos y Arline Bronzaft, una encantadora psicóloga, parte del Comité de Ruido de la ciudad, comprometida a aminorar el estres sonoro en Nueva York.

Así conocí un Nueva York donde todo sucede al mismo tiempo, la ciudad donde mientras unos escuchamos elucubraciones sobre el arte de los sonidos pensados para el orden social, Sonic Youth daba un concierto, los Pixies también. Cientos de fiestas se llevaban acabo, incontables ventas, dinero de mano en mano, algunas personas que visten como si vivieran en los cuarenta escuchaban música de su época en un departamento compartido en Bushwick, cerca de ahí grupos independientes tocaban en Goodbye Blue Mondays, una biblioteca repleta de viniles ambientada por luces navideñas y pastel de zanahoria. Un teatro reunía a grupos de hipnotizador noise extremo que tocaban temas intencionalmente indescifrables mientras dos invitados hacían el amor en el elevador, algunos movían la cabeza, unos cuantos desaparecían de la escena y entre todo el público uno de ellos bailaba incoherentemente.

Decenas de taxistas dominicanos respondían llamados en Brooklyn, afirmaban a sus clientes que el ochenta por ciento de los neoyorquinos son latinos, mientras les ofrecen ron de sus raíces. Cientos de mexicanos atendían los delis de Manhattan y otros tantos recogían paquetes enviados desde sus respectivas casas hasta el Bronx, donde en los bares se sientan varios paisanos a tomarse unas cuantas coronas para recordar lo que son. Miles de turistas alfombraban el día.

Fanáticos de Tim Burton hacían filas para entrar al MOMA y un fotógrafo con miedo a envejecer tomaba fotos de un músico vestido de astronauta. Una chica de Bulgaría pensaba en viajar a Paris para ser la diseñadora de modas que siempre ha querido ser. Una chica con falda larga que reaprende a tocar la guitarra iba por la calle tocando para el canto improvisado de un negro. Residentes de Bedford adquirían un sombrero en una tienda de viejo que alguna vez perteneció a un escritor o no podríamos saberlo. Cafés llenos, galerías que presumían estrenos, bares que acogían diálogos malinterpretados por el volumen tan alto, millones de líneas de diferentes libros leídas en un mismo momento, millones de canciones musicalizando millones de vidas, cualquier cantidad de bandas sonoras para cualquier cantidad de películas que nunca serán vistas, pues no han sido documentadas y permanecerán en la historia de la humanidad como experiencias personales instantáneas.

¿Cuántos orgasmos al mismo tiempo? ¿Cuántas sonrisas, cuántos corajes?

Estudiantes de arte asistían a conferencias teatrales que burlan la realidad en una universidad inventada autodenominada de The Bruce High Quality Foundation. En Union Square, bloggers chilangos consumían cantidades bárbaras de chocolate. Se perdían vídeos tomados al atardecer en Dumbo, entre dos puentes, por dos old souls que apenas la vida reunía. Una estudiante de letras usaba un traje de hombre por las noches para aliviar sus migrañas. Un grupo de atletas saltaba la cuerda en pleno Times Square. Una extranjera se entrevistaba con su futuro y Kazu Makino algo hacía, pero no salía a pasear a su perro, cuando un irlandés tomaba cerveza en un bar del otro lado, donde el encargado de la seguridad tiene un acto musical gutural.

Una mexicana confundida por hindú o quizás iraní mordía el wrap no vegetariano de uno de los conferencistas, quien colgó del techo una secadora de pelo. Un gringo tomaría mate, una argentina que habría huido de su país porque ahí no había arte, iría más tarde a una galería donde comeríamos fish & chips con vino gratis. Un perro reposaba en un bar. Un hombre y una mujer que hacía tan sólo un mes de haberse encontrado por primera vez, se escuchaban contando el principio de una historia en una estación de radio.

Se toma café, se toma té, se bebe indiscriminadamente, se fuma hash, se come sushi en un lugar donde el cocinero tiene apariencia de taquero, se come italiano, se come árabe, se come japonés, se come lo que se quiera comer, se compra sake caliente con tal de usar el baño, se camina bajo la lluvia en días que terminan muy pronto, se pasa frío, el frío se pasa, se conocen los más peculiares personajes, se hablan diferentes idiomas, se ladra, se pregunta, se ve, se piensa, se descubre, se recupera la capacidad de asombro, se viaja, se cruza de un lado a otro, se juzga, se observa, se cree, se crece, se colocan y descolocan las ideas previas, se reprocha, encontramos lo que siempre pensamos que queríamos y lo desechamos, se renueva, se ilusiona, se escucha, se olvida, se cambia, se enloquece, se libera, se enamora, se conversa hasta el amanecer, se encuentra, se identifica, se fascina, se ríe una y otra vez, se seduce, se deja ir, se siente y si se duerme se ha perdido demasiado tiempo .

Twitterrible

Miércoles, octubre 21st, 2009

Del blog de Luigi Amara:

Es curioso cómo la crítica a las redes sociales y a las interfaces del ciberespacio despierta tanta animadversión; pareciera que la gente se siente agraviada cuando se señala su forma de perder el tiempo. Con un afán de provocación, he escrito alguna vez en contra del Twitter (aquí mismo), y no he dejado pasar la oportunidad de lanzar alguna frase pretendidamente mordaz cuando mis amigos hacen notar su pasión por el Facebook, una baja pasión a la que suelen dedicar horas y horas. La mayoría de las veces se ofenden porque les parece que me estoy metiendo con su forma de emplear el tiempo, y entonces me llaman airadamente “moralista”, quizá creyendo que la palabra misma es insultante. Desde luego mi crítica tiene un componente “moral”, pero no veo que eso sea reprobable per se, como si todo juicio moral fuera moralino. El ocio, la discusión de qué hacer con el tiempo libre, siempre ha tenido un trasfondo moral que es fácil percibir en la raíz del “leisure” inglés, que proviene de “licere”: lo que es lícito hacer. Toda la columna de “The Idler”, del Dr. Johnson (por cierto, un gran moralista), parte de esta preocupación de qué hacer con el tiempo libre, pues según él estamos muy poco preparados para no trabajar.

Leer el post completo, Las ofensas de los enchufados, aquí.

Muro

Lunes, abril 6th, 2009

Muchas veces nos preguntamos por el material del cuál están hechos los sueños, la belleza, la felicidad y otras impertenencias. Buscamos el otro lado del muro blanco al que lleva la puerta verde y no la encontramos, moriremos pronto en el mejor de los casos, antes de los 40 años.

Ain’t Got No, I Got Life

Miércoles, marzo 4th, 2009

Los cambios no han sido del todo negativos, despertamos al son del tráfico matutino, a trabajar a un lado de la cama mientras espabilamos, nos bañamos si es necesario y salimos a pasear sobre horizontes amargados. El panorama es siniestro, pero estamos acostumbrados. Escuchamos música y acentuamos los sentimientos por aquello que está lejos y que extrañamos.

Comenzamos la semana gustosamente aletargados, en espera de otros cambios:

Sorpresita 1

Sorpresita 2

“Todo sucede en el tiempo”

Sábado, enero 3rd, 2009

Así que ya es 3/01/09… Qué rápido o qué lento pasa el tiempo, ya no lo sé. Veo el mar desde aquí, me parece ahora de lo más natural. Me he acostumbrado, después de lo que me parecen incontables días, a escucharlo constantemente. Me he aclimatado al calor y hace no sé cuanto que dejaron de preocuparme los piquetes de mosquitos. He leído y escrito con una disciplina que ojalá tuviera habitualmente.

De momento no quiero volver, por lo pronto pasaría una era indefinible desde el paraiso. Leyendo libros, escuchando discos y comiendo mariscos.
Afortunadamente el aislamiento terminará siendo un recuerdo. Uno más. Llegaré, como siempre que uno regresa, ajena a la ciudad. Con una sensación incomprensible para los demás, de que uno ha estado en otro lugar. Me quedará un poco de tranquilidad en los próximos días, se desvanecerá en suspiros. Aún no me he tomado en serio el año nuevo, ya lo alcanzaré y como todos, imaginaré qué és lo que sucederá en él.

Tengamos un fabuloso 2009, tengamos mucho amor, muchos besos, mucho sexo, muchos textos, muchos cuentos, muchos sueños, inesperados encuentros y todo lo que rime con lo previo.
¡Feliz año nuevo!

08-09

Miércoles, diciembre 31st, 2008

Por razones que ahora en el aislamiento no puedo recordar, los ciclos: sus pricipios y finales, desde siempre me los he tomado muy en serio, como si se tratara de ser conciente de lo que significan para el resto de nuestras vidas. Como si fuera posible quedarnos con un poquito de presente. Soy partidaria de las reflexiones en retrospectiva, las autoevaluaciones y los propósitos. Pero este año, decidí no pensarlo siquiera, me entregué al olvido de tradicionalismos personales en una orilla del mundo donde esperaba que no pasara nada. Esta vez, ha tenido mucho sentido hacer caso omiso de los rituales. Sin embargo, hoy, el último día del 2008, he despertado a una suerte de nostalgia irremediable. De un momento a otro, el cambio de año me parece una vez más, emocionante.

Mucho amor.
Feliz cambio de año.
Shubidubi.
Gracias, siempre gracias, por pasearse por aquí.