Coachella 09
Sábado, Abril 25th, 2009Apenas tengo tiempo para contarlo. Vi a Paul McCartney en vivo.

Primera noche, escenario principal, estaba contentísima después de un mal rato. Estaba en Coachella. No tenía planeado ir pero no pude faltar a mi quinta visita, siento que lo quiero. Sí, al festival. Había entrevistado a Alex Kapranos unos minutos antes, una conversación muy agradable, creo que llevaba unas copas encima, estaba de lo más platicador.
Nos alistamos, saldría un Beatle al escenario. Aunque no tenía idea de lo que vendría, vería a un Bealte antes de morir. Aparece, nos dice que viene desde muy lejos para tocar bajo nuestro techo esa noche, por primera vez me cae bien. De pronto suena “Drive My Car” y bailé imaginando que llevaba una falta de crinolina color pastel y una cola de caballo en los 60. Pensé mil veces en mis padres, en quienes lo hubieron hecho mil veces frente a la tele. Después, tantos miles de personas que estabamos ahí, dedicamos al mismo tiempo pesamientos a Linda McCartney, quien murió ese día hace once años, quien amaba el desierto, amaba la música y lo amaba todo, y mereció “My Love”. Enseguida, nos recuerda que cuando él era joven la gente tenía que luchar por sus derechos, y así lo afortunados que somos quienes heredamos la lucha en canciones y nacimos en tiempos de libertad, entonces suena “Blackbird”, mi canción favorita de la banda más importante de la historia de la música, nunca creí escucharla en vivo, de uno de ellos. Inverosímil. Apreté con todas mis fuerzas la mano izquierda de Sebastián y al recordarlo quiero llorar. Jamás imaginé que aquella distancia se extinguiría alguna vez.
Blackbird from Elvira R. Liceaga on Vimeo.
Y así, en el mayor de los estremecimientos, aquellos en los que se llora de felicidad, experimentamos “Eleanor Rigby”, “Back in the U.S.S.R.”, “Something”, “I’ve Got a Feeling”, “Paperback Writer”, “A Day in the Life” unida a “Give Peace a Chance”, “Let It Be”, “Live and Let Die, “Hey Jude” y se despidió. Profesamos las letras de las canciones que nos educaron, las celebramos al mismo tiempo con otros miles de creyentes, agradecimos su existencia y entendimos por primera vez la importancia de presenciar las canciones más influyentes de la historia.
Volvió un par de veces más, dos horas y media, más clásicos, fuimos parte de la historia, vivimos el legado, “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club”, final. Agotamiento emocional. Incredulidad. Felicidad. Descanso.





