Letras y Filosofía
Sábado, Septiembre 26th, 2009Ursula K. Le Guin, explica en su artículo A Message About Messages, que los significados de una historia o de una novela sólo pueden ser entendidos participando del lenguaje propio de la historia, por lo tanto, reducir una historia a un mensaje o a una lección, traiciona la historia y la destruye, porque las obras de arte no sólo las percibe la mente sino las emociones y el cuerpo. A diferencia de otras artes, como la pintura, el baile o la música, en las que comunmente el mensaje se interpreta desde la reacción sentimental o corporal. Con la literatura, por ser un arte en palabras, se suele cometer el error de creer que al traspolarlo a otras palabras no se pierde nada, se piensa que una historia es tan sólo una manera de expresar un mensaje intelectual que deberá ser develado.
En la opinión de Le Guin, quien escribe historias sin pensar en el mesaje de estas, el mejor acercamiento a una historia radica en reconocer que el arte nos libera y que una obra literaria llevará a su público a un lugar más allá de lo que puedan decir sus palabras, en la apertura del lector a conocer otro mundo que pueda sorprenderle y no usarlo como un código para desifrar. Leer es un acto de pasión, una historia se experimenta en tanto que se reciben no sólo con la mente sino con el corazón y el cuerpo, incontables sensaciones o sentimientos que cambiarán cada vez que se relea. Ahí está el entendimiento, en la reacción.
Al contrario de Le Guin, en el artículo de Margaret G. Holland, quien piensa que sería útil pensar en la relación entre novelas y la ética, como la ciencia y la filosofía de la ciencia o el arte y la estética, titulado ¿Puede la Ficción ser Filosofía?, cita y analiza el trabajo de Martha Nussbam para aclarar la diferencia entre la ficción y la filosofía, así como en qué punto estas dos conviven.
Partiendo del hecho de que la literatura tiene la peculiaridad de enganchar al lector como la filosofía no lo hace, Nussbam defiende que algunas novelas logran que el lector reflexione sobre las dimensiones morales de la historia que lee. El lector interpreta el significado moral de tales circunstancias y desarrolla una perspectiva crítica de cómo los personajes deberían de actuar. Efecto que no logra la filosofía ni siquiera cuando usa ejemplos. Nussbam incluso piensa que algunas novelas son textos irremplazables de filosofía moral, porque une los objetivos de cada una: “La filosofía busca el entendimiento y la moral busca el bien en la vida humana.”
Según Iris Murdhoch,”el arte es lo más educativo que hay”, la literatura puede mostrarle al lector áreas de la vida moral que la filosofía en sus explicaciones sistemáticas apenas alude. Las cuestiones morales son mejor representadas en circunstancias específicas y personajes que las suscitan, sin que el lector padezca el asumir la responsabilidad que el personaje sí.
Con el arte se da la actividad mental que precede a la conducta. En cuestiones educativas, la literatura es superior a la filosofía, que es abstracta, discursiva y directa, y que busca profundizar en los conceptos generales, el examen crítico de estos a través de una reflexión sistemática. Murdoch sostiene que no son las obras de filosofía, sino las obras literarías que proyectan cuestiones morales y procuran entendimiento, Nussbam sostiene que detonan en el lector pensante reflexiones filosóficas.
De acuerdo a Nussbam, un literato puede postular verdades que no pueden ser comunicadas en el argumento filosófico, el contenido cognitivo y emocional están determinados por el género y el estilo. El estilo común de la filosofía no presenta todos los aspectos morales de los significados de la vida, distinguiendo entre mostrar y decir. Apesar de que la filosofía en ocasiones utiliza diálogos o ejemplos, no desarrolla una historia que pueda atrapar al lector con personajes y la experiencia de problemas específicos detallados, que no tienen los límites del método filosófico, más general y sistemáticos, que no expone el proceso moral en toda su complejidad con la cual el lector pueda identificarse o imaginar con riqueza.
La narrativa literaria no reporta verdades, sino experiencias similares a las de la vida real. Un texto teórico, riguroso y abstracto no lo hace.
¿No es entonces necesario que la filosofía se sirva de textos literarios para hacer accesibles sus contenidos?



