Mudo
Les escribo desde la comodidad del hogar ajeno que alguna vez fue nuestro y que dejamos por valientes aventureros. Me complace el sillón donde me siento, un regalo color blanco que azarosamente recibí de un extraño a quien preferiría no encontrarme. Con la computadora sobre mis piernas y el celular a un costado esperando a que suene algún pendiente que distraiga mis palabras que esta vez no dicen nada. Y pienso en la importancia del no saber si los sonidos se han apagado por la voluntad de mis oídos o si he dejado de prestarles atención. Si volteo la mirada escucharía el ruido del movimiento mundano que me dejaría un mal sabor. Y el aire pesa a mi alrededor. No miro más que mis dedos bailando un tango de comunicación. Teclas que se unen para representar ideas etéreas que un infinito representan. Un grito del interior de un elemento adormecido de la población. Qué vuelve al lugar que nunca le perteneció.
Categorias: Uncategorized





Ernesto
pero entrar en un nuevo lugar, esa terrible y extraña sensación de no saber que nos depara tras de esa puerta que nunca creimos que se abriria tan de prisa; y pensamos que aqui estariamos por siempre, hasta que reconocemos que en este mundo nada es eterno, y que somos seres que siempre debemos estar en movimiento, que asi fue, asi es y asi sera, y que realmente nunca hemos pertenecido a nada ni a nadie.
Saludos Elvis =D
bruno m.
me gustaría mucho leer un libro tuyo, elvis.
tienes mucho talento para plasmar momentos muy íntimos… uno se queda como suspendido. thnx