Ojos Brillantes
Me emociona demasiado la presentación de Bright Eyes en la ciudad. Lo he visto antes en dos ocaciones, en Coachella 05 en una noche de frío desértico y después en San Franciso cuando promocionaba el Digital Ash in a Digital Urn y el I’m Wide Awake It’s Morning.
La cita es en el Salón Vive Cuervo el 3 de octubre, ya pueden comprar los boletos aquí.
Esto es lo que escribí hace dos años después de estar sentada en el piso del beer garden del Centro de Convenciones de San Francisco esperando a que Connor Oberts saliera al escenario:
Bright Eyes, un ser que todos llevamos dentro.
Si han escuchado últimamente una deliciosa canción acústica titulada the fisrt day of my life y pensaron que sería de algún señor trovador country de un solo éxito, están completamente equivocados. Este cantautor tiene más de 16 álbumes y ha trabajado con gente de los Yeah Yeah Yeahs, de Rilo Kiley, de The Postal Service entre otros. Este éxito no es más que un diminuto ejemplo de la fuerza creativa de Bright Eyes, una afamada banda que lleva más de dos años haciendo vibrar a miles de personas en todo el mundo, y que definitivamente, son mucho más que una excelente canción romántica.
Bright Eyes es el resultado del interior emergente de Conor Oberst un adolescente perturbado que a través de insolentes compases, expresa como percibe cada una de las situaciones que la vida le pone por delante, que ama, odia, siente lástima por sí mismo y por el mundo, y que como ninguno de nosotros, lo tiene claro. Es un proyecto de música casi experimental, como lo fue su banda anterior llamada Park Ave. que estaba conformada por 5 personas que no sabían tocar sus instrumentos correspondientes, Bright Eyes difícilmente corresponde a las etiquetas musicales preestablecidas, pero he ahí donde radica su magia, en que es interesante por diferente y porque en este grupo los ruidos se vuelven en una sola canción tan estridentes como dóciles que procuran una misteriosa coherencia melódica. No bailamos con Bright Eyes, escuchamos y observamos detenidamente cómo es que un sin número de sonidos se integran unos con otros haciendo rock-folk-pop contemporáneo, en el que encontramos el caos de fuertes guitarras distrocionadas y la perfecta sincronización a la vez.
Esta banda tuvo el honor de presentarse como uno de los grandes en Coachella 2005 cerrando el cartel del segundo escenario, y después en The Concourse en San Francisco el 4 de mayo, un día lluvioso en la ciudad de los freaks buena onda, donde no hay prejuicios, la gente habla sola y donde me tardé dos días en descifrar si mi roomate era hombre o mujer, con el perfecto ambiente para un evento en el que miles de chicos y chicas lo esperaban con el típico corte de pelo estilo Orbest. La gente aunque lo conocía estaba estupefacta ante un escenario en el que de pronto pasaban los minutos tocando ruidos que habían perdido su madre melodía, en los que los 8 músicos tocaban muy fuerte y cada uno lo que se le iba ocurriendo, no hay muchas reglas y a la vez las hay muy estrictas, es muy interesante como se vive de todo en un concierto como este, es oscuro y es Bright Eyes.
Tienen millones de fans en el gavacho y no dudo que conquistarán pronto al público internacional, pues a pesar de que es Bright Eyes no es una idea fácil de comprender, lo han considerado como el mejor escritor de canciones de su generación, y es que tiene la virtud de crear ciertos momentos musicales que nos llegan a hacer temblar de una manera tan misteriosa que nos hace descubrir nuestro Bright Eyes interior.