El mundo que nunca se acaba…

Las autoridades están instalando a familias en el campo formado en lo que en su día pretendió ser el escaparate de la modernidad en Pisco. La mayoría se aloja en pequeñas tiendas de campaña con capacidad para dos personas donde ahora entran familias enteras. El número es importante, no porque las familias más numerosas reciban más comida, sino porque disponen de más miembros dispuestos a conseguirla. El criterio con el que se selecciona a las familias no está claro y eso levanta acusaciones contra el APRA, el partido del presidente Alan García. “Se lo están dando todo a los apristas. El alcalde está dejando de lado a los pobres”, acusa Maura Chuquisaca, una viuda con glaucoma. Lleva medio día esperando y tiene una lista de 30 personas. Junto a ella, una familia de 10 miembros se arremolina ante un voluntario que les reparte una taza de arroz por persona. El saco indica que procede de China. La viuda los mira y se siente agraviada: “¿Por qué ellos sí y yo que soy pobre no?”.

En el suelo, mezclados y machacados por el polvo y los cascotes, están los recuerdos de varias generaciones porque aquí nacieron y crecieron los abuelos y los padres de Román. Algunas imágenes religiosas descabezadas y platos y tazas rotas se mezclan con novelas de Corín Tellado editadas en cómic en los años sesenta. “Las leía con mi madre”, recuerda Román con los ojos llenos de lágrimas. Su hermano Jairo se disculpa por no ofrecer a los visitantes la cajita de zumo que se está bebiendo. “Es lo primero que como en tres días. Me lo dio una chica que pasaba”, señala. “Por aquí no ha pasado nadie”.

Historia completa en El País.

3 Responses to “El mundo que nunca se acaba…”

  1. RoD Says:

    Es una pena que este tipo de cosas pasen, pero como bien lo dice el título de este post, es algo que no se acaba, o por lo menos algo que está muy marcado en paises de latinoamérica y/o en vías de desarrollo.

    Lo mismo pasó aquí en México, cuando el terremoto del 85; y quizá algunos no recuerden, a otros no les habrá tocado, pero a pesar de que hubieramos sido muy pequeños en ese momento, fue sólo la misma población la que comenzó a tratar de hacer algo ante la tragedía que se había presentado. Hay muchos comentarios de gente mayor, y de algunos otros que pudieron presenciarlo, diciendo que a la ciudad de México, llegó mucha ayuda proveniente del extranjero, y que muchos de los envíos de ayuda humanitaria de otros paises, se quedó en bodegas echándose a perder sin que se les diera el uso para que el que habían sido destinados estos envíos.

    ¿Qué pasó entonces? ¿Qué pasa ahora? ¿Por qué los gobiernos deciden guardar estos recursos que tanto podrían ayudar a su pueblo en los momentos de crisis? Quizá nunca lo sepamos, y quizá aún sabiendo nos costaría trabajo entenderlo, pero es algo que no debiera ser permitido bajo ninguna circunstancia.

  2. G@BY Says:

    Diablos, no puedo evitar ponerme triste y pensar que hacer mis tres comidas con 15 pesos no está tan jodido. (suspiro)

  3. Luis Says:

    pues yo tambien no puedo evitar pensar que tan mal estan allá y yo que con mi familia de 4 integrantes tenemos menos de 200 pesos de aqui a la quincena… siempre habrá alguien peor…

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