Yonder
Comienzo a encariñarme con el limbo, esa dimensión imposible de compartir, no digamos describir, que se vive en un sitio perteneciendo a algún otro lugar, que probablemente no existe. No estar aquí, no estar allá, nada que cualquiera desterritorializado no padezca o aprenda a disfrutar. Escribo ahora desde la Ciudad de México, desde casa de mis padres, donde no vivo hace más de siete años pero que imagino cuando estoy lejos y me recuerdo que yo no soy de ahí. Arrastrando una maleta por Manhattan pensaba desde un largo lapso de felicidad pura e inocente, en que incluso las más profundas depresiones y la más oscura soledad, han sido interesantes. Ahora aquí, reconociendo y desconociéndome al mismo tiempo, observando mi relación con las personas y los objetos que me rodearon hasta hace año y medio, me pregunto cuál es la otredad. Me acostumbré a andar sin la seguridad del pasado, a la descomposición, a mi propia ausencia pero ahora no cómo no ser sin perderme en la incredulidad.
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Ricardo
Llegué acá buscando recomendaciones musicales sinceras para este 2011. Recordé que hace algunos años escuchaba en ocasiones un programa en reactor con autenticidad en la música y en la conducción. Me sentí muy identificado con tu post y el conjunto de matices que se viven sintiéndose extranjero y parte de tal o cual sociedad. Buen Blog, muy sincero, cosa que no se ve muy seguido en este mundo (virtual). Espero tener noticias de dónde escucharte o qué proyectos nuevos tienes. Un saludo
Maricruz
Justo como me siento en estos momentos.