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Lo que sea de cada quien, yo soy suya

Jueves, julio 15th, 2010

El acto de haber venido cada día por algunos años a poner dos horas de música, no es más que la labor de una persona que procura mejorar un poco la cotidianidad de quienes la escuchan. De detonar decenas o cientos o miles de escapes en incontrolables puntos de esta temible ciudad, al mismo tiempo, con unas palabras, con melodías entrañables. De provocar cualquier cantidad de catarsis con cualquier cantidad de canciones para cualquier cantidad de público, para quien pueda olvidarlo todo por unos minutos musicalizando su vida, su noche, un par de horas, para hacer las paces con el mundo. La importancia de tocar por lo menos la vida de una persona a su favor, es la experiencia más satisfactoria. Si es más de una, no existen las palabras.

Hacer radio es un privilegio inestimable.

Nada ha sido más emocionante que hablar desde el misterio. Que arriesgarse como ser humano, tan simple y tan complejo, en un personaje que es juzgado por el discurso de su voz.

Agradezco infinitamente a todo aquel que alguna vez me hizo el favor y puso atención. A quienes mandaron mensajes de amor, desamor, de duda, de angustia. A quienes pidieron una canción. A quienes olvidaron el tráfico. A quienes recomendaron un libro, a quienes leyeron los libros recomendados. A quienes escribieron los ejercicios. A quienes se identificaron como duendes, a quienes no. A quienes se quejaron del mundo exterior y se ocultaron conmigo en una cabina de radio. A quienes aún creen que podemos cambiar al mundo y lo manifestaron, a quienes no. A quienes se autoexaminaron. A quienes simplemente escucharon.

Lo que sea de cada quien, yo soy suya.

Hágalo usted mismo

Jueves, julio 15th, 2010

Como dice Noam Chomsky, Adam Smith, un filósofo de la política y la economía del Siglo XVIII, precisó que una meta importante de los negocios es engañar y dominar al público, promiéndolo. Una de las características de nuestros días es la institucionalización de ese proceso: las grandes industrias nos engañan intencionalmente. (No hace falta que estemos controlados por las fuerzas armadas si estamos controlados a través del mercado al cual estamos condicionados para sobrevivir.) Actualmente la influencia de estas industrias no sólo domina la comercialización de materias sino también el sistema político que se los permite.

Chomsky demuestra un salto: cómo el engaño de las corporaciones nos lleva al autoengaño tan fácilmente.

En el programa sobre decepción de Radiolab, concluyen que las personas depresivas son las personas que mienten menos, se autoengañan menos y viven más de acuerdo a la verdad. Las personas más felices, en algunas ocasiones las más exitosas, son aquellas que mienten y se mienten. También suelen ser más inteligentes pues ejercitan más su cerebro al mentir, porque mentir es un esfuerzo que requiere de más conexiones neuronales.

Sin embargo, quien no conoce su realidad es incapaz de cambiarla. Es imposible huirle a la publicidad. Imposible.

No seamos alguien que no elegimos ser. No dejemos de cuestionarnos si realmente son nuestras decisiones. Encontraremos, si buscamos, alternativas para burlar el sistema: siendo nosotros mismos.

Como decía Walter Benjamin, la oposición a ser consumido y utilizado es un límite en la cadena productiva.

No olvidemos todo lo que podemos crear con la autogestión.