Lo que sea de cada quien, yo soy suya
Jueves, julio 15th, 2010El acto de haber venido cada día por algunos años a poner dos horas de música, no es más que la labor de una persona que procura mejorar un poco la cotidianidad de quienes la escuchan. De detonar decenas o cientos o miles de escapes en incontrolables puntos de esta temible ciudad, al mismo tiempo, con unas palabras, con melodías entrañables. De provocar cualquier cantidad de catarsis con cualquier cantidad de canciones para cualquier cantidad de público, para quien pueda olvidarlo todo por unos minutos musicalizando su vida, su noche, un par de horas, para hacer las paces con el mundo. La importancia de tocar por lo menos la vida de una persona a su favor, es la experiencia más satisfactoria. Si es más de una, no existen las palabras.
Hacer radio es un privilegio inestimable.
Nada ha sido más emocionante que hablar desde el misterio. Que arriesgarse como ser humano, tan simple y tan complejo, en un personaje que es juzgado por el discurso de su voz.
Agradezco infinitamente a todo aquel que alguna vez me hizo el favor y puso atención. A quienes mandaron mensajes de amor, desamor, de duda, de angustia. A quienes pidieron una canción. A quienes olvidaron el tráfico. A quienes recomendaron un libro, a quienes leyeron los libros recomendados. A quienes escribieron los ejercicios. A quienes se identificaron como duendes, a quienes no. A quienes se quejaron del mundo exterior y se ocultaron conmigo en una cabina de radio. A quienes aún creen que podemos cambiar al mundo y lo manifestaron, a quienes no. A quienes se autoexaminaron. A quienes simplemente escucharon.
Lo que sea de cada quien, yo soy suya.


