Archive for julio, 2010

Playa del Carmen

Sábado, julio 31st, 2010

Apenas sospechamos del pasado, el futuro lo hemos olvidado con un vodka barato y cigarrillos insatos que nos encuentran en este límite de la tierra donde no existe el tiempo. Cambiamos de piel, otra vez. Bebemos ante la eternidad de un país al que criticamos obsesivamente. Procuramos la amensia para conservar recuerdos fieles a nuestras vidas pasadas en vez de reinventarlas constantemente hasta deformarlas. El sol nubla la visión. La verdad es una ilusión óptica. No hablemos del amor como si se tratara de un acontecimiento racional, el corazón no tiene capacidad de análisis. Cantamos intrínsecamente, llevamos la música dentro escala a escala, sucesiones de tonos que se adivinan naturalmente. Interpretamos los colores como sentimientos. ¿De qué están hechas las metáforas? Diferenciamos el bien del mal como la imposibilidad de distinguir entre el sueño y la vigilia. Transitamos. Desechamos la evidencia de que existe lo correcto y lo incorrecto. Esperaremos a que la información se agote de nuestros organismos con el oleaje. La vida después de la muerte. Aún puedo leer algunos sueños ajenos, en la habitación de al lado se duerme tras la seducción del deseo de un amor permanente. Me gustaría encontrar a la Esther de Eliseo Alberto que se perdió en alguna parte. Levanta uno la mirada del libro y ve el mar, el descanso es más profundo, da la sensación de estar leyendo en el cielo sobre historias de la tierra de las ideas concretas. Los que moriremos estamos hechos de sueños. ¿Por qué era necesaria la idea de justicia y el anhelo imposible del sentido común? La cantidad de tristeza destinada para el mundo ha violado las leyes de la metafísica y se expande constantemente como un universo autónomo intangible que crece en los sentimientos de los seres humanos, dentro del universo que acoge el Planeta Tierra, que a su vez pertenece a otros indefinidamente. Aplaudimos nuestra capacidad de amar.

Heridas de guerra

Lunes, julio 26th, 2010

Días entre el vacío y el vacío. Días que acontecen sin el pesar del tiempo, que ha dejado de contar. Días que no tienen presente, cuya noche es una mentira. El mar es el mismo que hace tres años, el aire y la marea sucumben a los humores del verano. El común de los mortales sospecha deliberadamente. Pocos encontramos los finales felices en la ultima página de un libro que hemos protagonizado hace setecientas hojas. Y leémos recuerdos inverosímiles hasta el abismo perfecto, un espacio agotado por la reinvención, un espacio de ausencia. Contemplación de la nada.

Lo que sea de cada quien, yo soy suya

Jueves, julio 15th, 2010

El acto de haber venido cada día por algunos años a poner dos horas de música, no es más que la labor de una persona que procura mejorar un poco la cotidianidad de quienes la escuchan. De detonar decenas o cientos o miles de escapes en incontrolables puntos de esta temible ciudad, al mismo tiempo, con unas palabras, con melodías entrañables. De provocar cualquier cantidad de catarsis con cualquier cantidad de canciones para cualquier cantidad de público, para quien pueda olvidarlo todo por unos minutos musicalizando su vida, su noche, un par de horas, para hacer las paces con el mundo. La importancia de tocar por lo menos la vida de una persona a su favor, es la experiencia más satisfactoria. Si es más de una, no existen las palabras.

Hacer radio es un privilegio inestimable.

Nada ha sido más emocionante que hablar desde el misterio. Que arriesgarse como ser humano, tan simple y tan complejo, en un personaje que es juzgado por el discurso de su voz.

Agradezco infinitamente a todo aquel que alguna vez me hizo el favor y puso atención. A quienes mandaron mensajes de amor, desamor, de duda, de angustia. A quienes pidieron una canción. A quienes olvidaron el tráfico. A quienes recomendaron un libro, a quienes leyeron los libros recomendados. A quienes escribieron los ejercicios. A quienes se identificaron como duendes, a quienes no. A quienes se quejaron del mundo exterior y se ocultaron conmigo en una cabina de radio. A quienes aún creen que podemos cambiar al mundo y lo manifestaron, a quienes no. A quienes se autoexaminaron. A quienes simplemente escucharon.

Lo que sea de cada quien, yo soy suya.

Hágalo usted mismo

Jueves, julio 15th, 2010

Como dice Noam Chomsky, Adam Smith, un filósofo de la política y la economía del Siglo XVIII, precisó que una meta importante de los negocios es engañar y dominar al público, promiéndolo. Una de las características de nuestros días es la institucionalización de ese proceso: las grandes industrias nos engañan intencionalmente. (No hace falta que estemos controlados por las fuerzas armadas si estamos controlados a través del mercado al cual estamos condicionados para sobrevivir.) Actualmente la influencia de estas industrias no sólo domina la comercialización de materias sino también el sistema político que se los permite.

Chomsky demuestra un salto: cómo el engaño de las corporaciones nos lleva al autoengaño tan fácilmente.

En el programa sobre decepción de Radiolab, concluyen que las personas depresivas son las personas que mienten menos, se autoengañan menos y viven más de acuerdo a la verdad. Las personas más felices, en algunas ocasiones las más exitosas, son aquellas que mienten y se mienten. También suelen ser más inteligentes pues ejercitan más su cerebro al mentir, porque mentir es un esfuerzo que requiere de más conexiones neuronales.

Sin embargo, quien no conoce su realidad es incapaz de cambiarla. Es imposible huirle a la publicidad. Imposible.

No seamos alguien que no elegimos ser. No dejemos de cuestionarnos si realmente son nuestras decisiones. Encontraremos, si buscamos, alternativas para burlar el sistema: siendo nosotros mismos.

Como decía Walter Benjamin, la oposición a ser consumido y utilizado es un límite en la cadena productiva.

No olvidemos todo lo que podemos crear con la autogestión.

What Can I Do? – The Black Belles

Miércoles, julio 14th, 2010

¿A dónde van los años pasados?

Lunes, julio 12th, 2010

Hoy empieza mi última semana en el radio. No me encuentro bien, nada bien. Ya me falta el aire o es que la profunda tristeza de la despedida me asfixia por la próxima falta de aire. Mi corazón se acelera y en mis ojos comienza a llover.

¿Cómo será la vida cuando ya no sea locutora? ¿Cuándo den las siete de la noche y no tenga que correr a la estación? ¿Qué será de mis noches? ¿Qué será de mi vida fuera de una cabina? ¿Qué será de mi sin recomendar libros entre canciones?

Muero, un poco, por dentro. Fallece una parte de mi, una grande. Se queda aquí.

Comienza afectarme el vacío, la falta del personaje que encarna mi verdadero yo, que hace demasiado tiempo que no distingo si Elvis hace a la Reina Duende o si la Reina Duende juega a ser Elvis. Si todo es una mentira y la única verdad es la que se comunica y desaparece instantáneamente… Hablando a nadie y a todos, en un micrófono misterioso dentro de una pequeña cajita de cristal perdida en una gran ciudad, donde nunca estamos seguros de que alguien allá afuera sepa de nuestra existencia. Donde la soledad no tiene condiciones de posibilidad y la compañía es tan imaginaria como real.

¿A dónde van los años pasados?

¿Quien soy si no soy una voz?

Más me vale ser Elvira y escribir muy bien, escribir mejor.

Veo Duendes

Lunes, julio 12th, 2010

Esta semana es mi última semana en Reactor. Ojalá tuviera las palabras para expresar la profunda tristeza que me causa la despedida. Veo Duendes, así como lo fueron Elviernes y Antisocial, han sido, tan ridículo como pueda interpretarse, lo más bonito que he tenido en la vida, después de la Alfabetización.

Veo Duendes ha sido la oportunidad más alucinante que he tenido de tocar la vida de incontables seres humanos, através de canciones maravillosas que enaltecen el espirítu en un contexto económico, social y políticamente desalentador que condiciona nuestro México actual.
Recomedaciones de libros, películas y todo aquello que me ha cambiado la vida, esperando que al público le suceda igual.

Para mi el hacer un programa de radio ha sido un servicio social, que en retrospectiva, siempre pude haber hecho mejor, siempre pude haber dicho más.
Dejar mi programa de radio es dejar mucho de lo que soy, la Reina Duende se queda con ustedes, en el recuerdo.

Me marcho a Nueva York.

Después de haber hecho un sueño realidad, me voy para hacer realidad otro. Porque espero que después de ver duendes a partir de una voz, de ahora en adelante los vean aparecer a partir de letras.