Every day is like sunday
Domingo, junio 24th, 2007Son las 9 de la noche del primer domingo de verano y yo estoy en un Starbucks buscando inspiración. Tengo un artículo pendiente para conocida publicación mensual de cine, y no sé cómo empezar a vomitar con estilo ideas que he venido pensando toda la semana. No sé por qué vine aquí, me molesta este lugar en todas sus presentaciones, que poco varían una de la otra. ¿Por qué no hay otros cafés, mexicanos por ejemplo, sin pretensiones con sillones e internet? ¿Y yo por qué vengo a lugares donde te ven feo si vienes de pants un domingo por la noche?
…Lo estoy haciendo otra vez, el problema es que en lugar de ponerme a escribir me distraigo pensando en lo grave que me parece que las personas adquieran seguridad viniendo a este lugar. Ojalá no fuera tan distraida siempre… Me evitaría tantos problemas… En una mesa cercana hablan de Crimen Perfecto, la última con Anthony Hopkins, creo que a ellos sí les gustó. Yo la vi esta semana y fue una de esas veces en que uno sale de malas del cine. Qué terrible es gastar tanto dinero y apoyar semejante corporación por una pésima producción. Hace mucho que no veo una buena película en las salas de cine, tampoco recuerdo una época en la que constantemente dieran buenas películas. Siempre hay que tener cuidado al elegir, la ley de la oferta y la demanda beneficia a las masas que consumen productos que o ya vimos antes con otros personajes o les harán reir quizá un rato para luego volver a la normalidad sin más. Me pregunto cuál fue la última película que vi que me cambió la vida, que me contagió y se convirtió en un estimulante con efectos secundarios. ¿O para qué vamos al cine sino para vislumbrar otros colores que no encontramos en la paleta que usamos cada día para pintar nuestra cotidianeidad?
Ya sé cómo empezar.


