Elviernes
Viernes, febrero 9th, 2007Tengo una silla cómoda de un verde imprudente para una cabina de radio. La madera que cubre las paredes a la mitad es de un café chillante y la espuma gris absorbe el aire que me queda para respirar. Hace mucho calor. Está muy oscuro allá afuera. La ciudad duerme mientras esta mesa refleja la luz de un día ficticio en su negro mate. El techo me presiona y el micrófono me intimida e invita a crear conexiones imaginarias con seres que no puedo ver ni tocar. La soledad se convierte en tan sólo una perspectiva.


