¿No sería este un mundo mejor si Rigoberta Menchú Tum fuera presidente de su país? ¿No sería una dosis de esperanza para todos los que nos hemos convencido de que la política es una mafia perfecta en contra de las mayorías? ¿No sería inspirador que la mujer que logró equiparar los derechos indígenas y de las mujeres a los derechos universales, dirigiera un país latinoamericano? Aquí, tan cerquita de nosotros…
Hoy el Milenio reporta:
“La activista indígena guatemalteca, quien no milita en ningún partido político, dijo a periodistas que evalúa los pedidos de algunas organizaciones sociales y políticas que han mostrado interés en nominarla como candidata a la Presidencia.
Ratificó su compromiso con organizaciones y grupos indígenas del país, por lo que dialogará con los representantes populares para tomar una decisión que asumiría dentro de uno o dos meses, antes de la convocatoria a las elecciones que se emitirá en mayo próximo.”
Si alguien sabe de alguna manera para apoyar la iniciativa de que este ícono de la igualdad y la justicia se postule, dígalo ya. Mientras tanto hay algunas maneras de apoyar el activismo de este Nobel de la Paz en su propia fundación.