Back to the future
Miércoles, enero 31st, 2007¿Se va a poner de moda la pena de muerte? Bienvenidos al siglo XVI.
El País publicó ayer una nota que dio a conocer un veredicto que retoma los valores morales de hace siglos aplicados a la fuerza de la ley:
“Un jurado en Nueva York ha sentenciado a la pena de muerte, por primera vez en medio siglo, a un joven que asesinó a sangre fría a dos detectives en 2003, y de lo que ya había sido hallado culpable en un juicio previo. Después de un día de deliberaciones, el jurado de un tribunal federal en Brooklyn sentenció a Ronell Wilson, de 24 años de edad, a recibir una inyección letal que acabase con su vida.”
El otro día alguien me preguntó qué pensaba sobre el hecho de que colgaron a Saddam Hussein, y después de haber leído las noticias y visto ese video (que activó el morbo de toda la humanidad) en la tv y en la red el mes pasado, le contesté “¿Acaso ahorcaron a Saddam Hussein a finales del año pasado? ¡Increíble!” ¿¿Pena de muerte?? ¿Ha perdido la humanidad la capacidad de conjeturar y ejercer medidas de justicia y ha así decidido “corregir” la criminalidad? ¿Hemos llegado tan lejos para volver a las medidas tan radicales respecto al comportamiento humano?¿Erradicando al culpable?
Que alguien merezca morir es una opinión y una violación a los derechos humanos universales, pero sobre todo es derrumbar lo más básico del ser humano, es violar el más importante valor que nos hace a absolutamente a todos los habitantes de este planeta iguales, lo único que tenemos todos en común y que puede generar un orden fundacional: el valor a la vida. Si alguien fue capaz de corromperlo fue literalmente inhumano, que se puede, sí, pero se elige y ahí la libertad y la relevancia trascendental de optar por matar (con o sin ventaja) en lugar de no hacerlo, este acto va en contra de todo lo que el hombre en su infinidad de formas de supervivencia ha procurado.
La voluntad de vida es la naturaleza y de ésta deriva el derecho de cada quien de conservarla. Si alguien devaluó la vida fue para pisar la voluntad de otros y ha cometido el peor error. No lo cometamos también nosotros con la pena de muerte.




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